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Dentro de siete días exactos comenzará a definirse el destino del senador y precandidato presidencial Gustavo Petro Urrego. La decisión acerca del rumbo que tomará uno de los rostros más representativos del Polo Democrático está en manos de los 1.500 delegados asistentes al congreso de esa colectividad —que se llevará a cabo del 26 al 28 de febrero—, quienes decidirán si el movimiento de izquierda más grande del país se la juega por una alianza interpartidista para enfrentar al candidato del uribismo en las elecciones presidenciales de 2010, o si opta por ir con aspirante propio, al menos para la primera vuelta electoral.
Para Petro, la opción debe ser buscar un acuerdo entre partidos de oposición, postura que, según ha dicho, es vista con malos ojos por lo que él llama la línea “de la izquierda tradicional” del Partido, la cual quiere “sacarlo a sombrerazos” y tiene como meta ungir al actual presidente de la colectividad, Carlos Gaviria, como el candidato. Y es precisamente en medio de esas dos orillas donde el mismo Gustavo Petro ubica una tercera corriente dentro del Polo: la que lidera el alcalde de Bogotá Samuel Moreno. “Dos de estos sectores son necesarios para hacer la mayoría en el congreso y determinar el rumbo del Polo”, escribió en una columna de opinión en El Tiempo.
En el escrito, le propone al sector del Alcalde cuatro puntos de acuerdo “para hacer del Polo un real movimiento de izquierda democrática”, que tienen que ver con la defensa de la Constitución de 1991, el reconocimiento de la Fuerza Pública como única institución que debe tener el monopolio de las armas, el rechazo a las Farc y la paz como un derecho ciudadano y, por último, la construcción de lo que llama una “convergencia democrática” basada en un programa común y candidatos comunes escogidos en consulta abierta.
Lo curioso es que al tiempo que le hace propuestas e invita al diálogo al sector del alcalde Samuel Moreno, poniendo prácticamente en sus hombros el futuro del Partido, Petro lanzó este miércoles una lluvia de críticas contra el burgomaestre capitalino, asegurando que en su administración “hay un problema de clientelismo y eso es antidemocrático”. Así lo dijo ayer en un foro, organizado por la revista Semana, para hablar precisamente del futuro del Polo. “A mi oficina llega gente todos los días pidiendo recomendaciones políticas para poder entrar a la administración de Moreno. Eso nunca antes me había pasado. Lo que me explican es que se las exigen… el clientelismo es antidemocrático”, agregó.
Según el congresista, “se está desarrollando y empoderando un nuevo clientelismo político en la ciudad de Bogotá y eso se debe a un vacío del Polo Democrático en relación con la participación directa de la ciudadanía en la toma de decisiones de la administración”. Pero sus críticas no se limitaron al gobierno de Bogotá. Sobre el ala más radical del movimiento la tendencia que representan Gaviria y el senador Jorge Enrique Robledo, entre otros, dijo que “no se están haciendo propuestas” y que hay una campaña de “liquidación” en su contra. “No hay en Colombia quien no reciba boletines del Moir asegurando que soy uribista”, señaló.
En este sentido, Petro volvió a defender su teoría, según la cual el Polo debe construir un discurso que vaya más en sintonía con lo que quiere la sociedad colombiana. “La sociedad quiere salir de la guerra. Uribe vendió una tesis en ese sentido y por eso quedó”, dijo. Y en medio de su catarsis, advirtió que dependiendo de cómo esté la marea en el congreso de la próxima semana, y si Gaviria decide postular su nombre como precandidato, como se lo piden muchos, se irá como candidato independiente, pues no está dispuesto a ser “un pequeño Polo aparte… Soy un candidato presidencial”.
Por lo que se ve hasta el momento, será difícil pensar que los otros sectores del Polo apoyen las propuestas de Petro y se nieguen a realizar una consulta interna para elegir candidato único, norma que además está contenida en los estatutos de la colectividad. Primero, porque no puede esperar una mano de los que ya llamó “clientelistas”, y segundo, porque la gran mayoría de congresistas del Partido —como Jaime Dussán, Wilson Borja y Parmenio Cuéllar creen que tiene “delirio de persecución” y aseguran que definitivamente no habrá alianzas interpartidistas antes de la primera vuelta. “Eso está cantado. Vamos a tener candidato”, indicó Borja.
En ese escenario, Petro tendría todavía un año para decidir si inscribe su candidatura por firmas, por algún otro movimiento o si busca una alianza con el ex alcalde Lucho Garzón, quien también anda ‘agarrado’ con la dirigencia del Partido y es partidario de buscar pactos con otras agrupaciones políticas.
“O el Polo rectifica o se hunde”: León Valencia
Los analistas que asistieron ayer al foro sobre el futuro del Polo coincidieron en que el gran congreso de esa colectividad no se puede limitar únicamente al tema del candidato presidencial.
El director de la Corporación Nuevo Arco Iris, León Valencia, aseguró que “el Polo o rectifica o se hunde”, y destacó que los delegados tendrían que discutir un discurso alternativo a la seguridad democrática y replantear el asunto de la representación del movimiento en las regiones. “¿Cómo es posible que el partido no haya apoyado a candidatos como Alonso Salazar, en Medellín?”.
En sentido parecido se pronunció el economista Jorge Iván González, quien propuso asuntos para debatir en el evento como la legalización de las drogas, el mercado interno y la inversión pública.