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En diciembre de 2008, Brasil convocó a los jefes de Estado y de Gobierno de América Latina y el Caribe a la primera Cumbre para el Desarrollo y la Cooperación —CALC—, que se realizó en la Costa del Sauípe, Bahia, con el fin de establecer un proceso de cooperación regional.
La reunión marcó un hito en la historia de la integración regional. Se logró por primera vez reunir a 33 países de la región sin la interferencia directa o indirecta de un país desarrollado. Además para países como Cuba, aislada históricamente del contexto regional, y para los países caribeños no participantes del Grupo de Río, la CALC pasó a ser un importante instrumento de reinserción regional. La Cumbre abrió las puertas para una reflexión sobre el desarrollo y la integración regional a partir de una visión y agendas propias.
En febrero de 2010, en México, se realizó la II CALC y la Cumbre del Grupo de Río, denominada la Cumbre de la Unidad. Se aprobó la unión del Grupo de Río y la CALC en un único foro: “La Comunidad de los Estados Latinoamericanos y Caribeños” (Celac). La primera Cumbre de la Celac ocurrió en Caracas en 2011.
Al unificar los principios de la CALC y del Grupo de Río, la Celac incorporó en su agenda dos temas fundamentales para la región: cooperación para el desarrollo y concertación política. En enero de 2014, la Celac demostraba autonomía en su II Cumbre, realizada en La Habana, cuando América Latina fue declarada una zona de paz, los mandatarios manifestaron apoyo al proceso de paz en Colombia y acordaron la realización del Foro China-Celac.
La Celac ha demostrado un grado satisfactorio de concertación política y se ha vuelto un importante instrumento en la interlocución de América Latina con el resto del mundo. China estrechará la cooperación con América Latina en comercio, finanzas, tecnologías, recursos estratégicos, industria y agricultura.
En un encuentro bajo el eslogan “Nueva plataforma, nuevo punto de partida, nuevas oportunidades – Impulsando juntos la asociación estratégica China-América Latina y el Caribe”, China anunció que invertirá 250 mil millones de dólares en América Latina en los próximos 10 años. Con eso se incrementa la presencia de Pekín en una zona de influencia tradicional de Estados Unidos. China ya es el principal socio comercial de Brasil y en los próximos años será de Argentina, Ecuador y Venezuela.
América Latina diversifica sus relaciones y pareciera estar construyendo un nuevo eje geopolítico. Sin embargo, no se vislumbra una alternativa para modificar su principal pauta de exportación en el siglo XXI: los commodities. Es muy pronto para decir que el grado de dependencia en relación con Washington sea sustituido por Pekín. Por ahora, China triangula las relaciones extra e intrarregionales de América Latina. La esperanza es que sea una cooperación de nuevo tipo y que se cumpla lo anunciado en Pekín: “una nueva plataforma de cooperación sin hegemonía”.