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Al iniciar el 2009, año de incertidumbres según analistas económicos, debemos hacerlo con actitud positiva, y colocar como garante de nuestros propios actos, al Dios Supremo. – Si no esperas vencer, de una vez estarás vencido -.
No existe peor signo de desgracia para una empresa o institución que las personas con actitudes negativas. Por lo general son portadoras de malas energías que contaminan todo el ambiente a su alrededor. Con ellas, todo sale mal y los planes y programas de desarrollo que evalúan y preparan, por lo general están condenados al fracaso.
Desde luego, no hay que desconocer que en el año que comienza existen factores de riesgo para los inversionistas, y quienes se proyectan empresarialmente por primera vez. Ante la incertidumbre por la crisis mundial, originada por varios factores, donde resulta afectada especialmente la primera potencia mundial cuando de entrada ya se percibe un desempleo de más de doce millones de personas; es apenas lógico que se tenga que actuar con cautela y definir muy bien los esquemas, identificando con mayor precisión el recurso humano frente a los procesos de desarrollo.
Es desde luego comprensible que con la primera semana laboral aparece un período de posibles dificultades. Todo el mundo se muestra temeroso por lo que pueda pasar en el ejercicio de su profesión o actividad empresarial, industrial y comercial. Sin embargo, debemos dar gracias a Dios, por encontrarnos habitando el mejor País del planeta tierra con gran variedad de climas y Poseedor de invaluables recursos naturales y humanos. Si aplicamos adecuadamente estos factores de desarrollo, podemos estar seguros que seremos capaces de hacer frente a cualquier crisis por profunda que ella sea. En nuestro País, llevamos hablando de productividad y competitividad, desde hace más de veinte años, pero, lamentablemente, no obstante los foros y seminarios que se han desarrollado sobre el particular en varias ciudades, tenemos que decir, que aún, no hemos aprendido a manejarlos, y que son de indispensable manejo en cualquier empresa, actividad o profesión.
Productividad y Competitividad, son dos principios que van íntimamente ligados, y jamás pueden separarse de los canales de factoría. Hacerlo, causa grandes desaciertos en los productos manufacturados y de servicios con baja de calidad y aumento en la logística y costos de producción. Los, Chinos y Japoneses, tienen muy claro que los estándares de producción deben ser manejados desde los nichos del conocimiento humano, haciendo mayor énfasis en los coeficientes sociales de desarrollo. No olvidemos que si manejamos bien estos dos principios, podemos acceder a los mercados nacionales e internaciones con mayor facilidad puesto que al aplicarlos son generadores de mayor calidad con competitividad.
Colombia en los tres últimos años, se ha destacado por firmar varios Tratados Comerciales. En los actuales momentos podemos contar con los beneficios de la Ley Atpdea, por su sigla en inglés, otorgada por los Estados Unidos; donde más de ocho mil productos del mundo arancelario pueden ingresar a tan importante mercado libres de arancel, mientras el Congreso estadounidense aprueba el TLC, suscrito desde febrero del 2007. De otro lado tenemos los: TLC, legalizado con Canadá; Chile; los países independientes de la Comunidad Económica Europea; y con los del triángulo sur. Todos los países con los cuales Colombia tiene suscrito Acuerdos Comerciales, son potenciales compradores de productos alimenticios del sector agropecuario, y de las confecciones. De otra parte, el bloque de países que integran las Comunidad Económica Europea, UE, aplica a favor de Colombia, el Sistema General de Preferencias, SGP; permitiendo que varios de nuestros productos ingresen libres de arancel siendo de mayor relevancia el mercado de las pulpas de frutas.
Después de realizar un estudio de investigación sobre oportunidades comerciales, se ha llegado a la conclusión que en nuestro país existe un potencial exportador muy interesante. No existe municipio, corregimiento o vereda que no disponga de un producto susceptible de exportar. Lo que sucede es, que nos está faltando descentralizar la actividad exportadora. Los llamados “Cárces, Corporaciones Asesoras Regionales de Comercio Exterior”, fueron creados desde hace varios años con este propósito y hasta la fecha se han quedado en letra muerta. Si lográsemos ponerlos en práctica podríamos identificar productos con sus respectivas fichas técnicas y manuales productivos para que mediante una página web, salgan de una vez a los mercados internacionales.
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