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Imaginen por un momento cómo era esto de la cocina hace años, cuando la genial inventiva humana aún no había solucionado el eterno problema de la descomposición de los alimentos. En ese entonces, las soluciones fueron bastante simples: comer tan pronto como fuera posible, y si no, ahumar, adobar, salar o marinar para evitar que el bocado de mañana se echara a perder hoy.
Así, casi en todas las culturas culinarias ancestrales surgieron recetas para comer crudos los alimentos, generalmente marinados y condimentados para ocultar un poco los sabores de la descomposición: cebiche, tartar, sushi, sashimi y tataki, por ejemplo. Este último es el encargado de dar inicio a la serie de recetas con carnes crudas que nos ocupará durante las próximas semanas.
El tataki es el equivalente japonés al carpaccio italiano: se trata de finas tajadas de lomo, salmón o atún, pero en este caso apenas sellado brevemente sobre el fuego y un poco más grueso que su flaca contraparte italiana. Estas lonchas se marinan luego en una vinagreta que consiste en la mezcla por partes iguales de vinagre blanco y salsa de soya.
Les voy a revelar un secreto: el lomo o el atún se pueden sellar por anticipado, y justo antes del momento de servir se cortan y se marinan las tajadas con la vinagreta, y así se tendrá un plato rápido y delicioso.
Tataki de atún al estilo japonés
Ingredientes para 4 personas
1 lomo de atún fresco de 600 gramos (150 gramos por persona)
1/2 taza de salsa de soya
1/2 taza de vinagre blanco o jugo de limón
1/2 cucharadita de aceite de ajonjolí asiático
2 cucharadas de cebollín o cebolla japonesa finamente picada
1/2 cucharadita de jengibre fresco rallado
1 cucharada de semillas de ajonjolí tostadas
Ramitas de cilantro fresco
Germinados de berro
Sal y pimienta
Preparación
Sazone con sal y pimienta negra el lomo de atún y séllelo brevemente en una sartén caliente con un poco de aceite, y deje reposar refrigerándolo durante un buen rato. Tenga mucho cuidado pues el atún es muy delicado y puede pasarse de cocción rápidamente. Luego mezcle la salsa de soya, el vinagre blanco, el aceite de ajonjolí, el cebollín y el jengibre. Justo antes de servir, con un cuchillo bien afilado corte tajadas de medio centímetro de grosor y acomódelas en un plato. Bañe con la vinagreta, espolvoree semillas de ajonjolí y decore con el cilantro y los germinados.