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¿Qué tal Yamid presidente?

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ES COMO SI YAMID HUBIERA RESULtado elegido presidente en nombre del partido formado por unas desmovilizadas Farc. Ni más ni menos, eso es lo que acaba de suceder en El Salvador.

Impulsado por una publicidad inteligente que hablaba de salud para luchar, seguridad para vivir y coraje para cambiar, y por una música rapera y pegajosa que preguntaba “¿quién traerá el empleo?” y un estribillo que contestaba “Funes”, y así, hasta enumerar los principales problemas del país, el famoso periodista salvadoreño de 49 años, Carlos Mauricio Funes, licenciado en letras, corresponsal de CNN, autor de grandes entrevistas en TV y ganador de varios premios de periodismo, entre ellos el Maria Moors Cabot, otorgado por la Universidad de Columbia (Nueva York), derrotó, en representación del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), antiguo movimiento guerrillero que en los años ochenta tuvo en jaque al gobierno salvadoreño, a Rodrigo Ávila, de la Alianza Republicana Nacionalista (Arena), partido de derecha que llevaba veinte años en el poder.

El triunfo electoral de la antigua guerrilla fue posible gracias a que el FMLN tuvo la suficiente madurez política para no lanzar a un candidato presidencial que hubiera participado en la lucha armada ni que hubiera militado en sus filas. Funes —cuya fórmula vicepresidencial sí fue el ex guerrillero y antiguo miembro de la Comandancia General del FMLN, Salvador Sánchez Cerén— es un periodista de izquierda, independiente, carismático, crítico del gobierno, famoso por sus entrevistas incisivas a personajes de la política nacional e internacional, que ha presentado el programa de TV de mayor audiencia matinal, ha sido reconocido como periodista del año (2000) y “máxima estrella televisiva” (2004) y ha tenido la inteligencia para llamar a la unidad nacional y para mostrarse más cercano al moderado presidente Lula de Brasil que al más izquierdista presidente Hugo Chávez de Venezuela.

“Haré lo que la Constitución manda”, ha dicho Funes. “Voy a construir el sistema económico social, basado en la existencia de la propiedad privada (…). Yo no tengo que hacer lo que están haciendo presidentes de otros países hermanos. Son circunstancias completamente diferentes”.

Funes prometió convertir a El Salvador en la economía más dinámica de Centroamérica, reto fundamental en momentos en que la crisis económica norteamericana ha impactado tanto a esa pequeña nación, cuya segunda fuente de ingresos la constituyen las remesas enviadas por los casi dos millones de salvadoreños que viven en Estados Unidos y que equivalen a la tercera parte de su población de seis millones de habitantes.

Este periodista tiene también por delante los grandes retos de reducir la pobreza que afecta al 35% de la gente; de llevar al mínimo la violencia callejera aumentada por la crisis económica y perpetrada por las pandillas —secuelas de la desmovilización de los grupos armados—, que han convertido a El Salvador en uno de los países con mayor índice de homicidios; y de buscar consensos con los otros sectores políticos debido a que el FMLN es minoría en el parlamento.

“Mi gobierno estará animado por el espíritu de la unidad nacional y esto exige dejar de lado, desde ya, el revanchismo”, dijo Funes.

Difícil tarea e interesante desafío.

Y una maravillosa lección para el Eln y las Farc.

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