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La fluorosis dentaria en el Ensab IV: ¿datos confiables?

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La publicación del IV Estudio Nacional de Salud Bucal (Ensab 2013-2014), realizado en 197 municipios del país con la participación de 20.000 colombianos que fueron encuestados y valorados clínicamente en los 32 departamentos del país, comprueba que en el evento de fluorosis dentaria se introdujo un sesgo metodológico que no permite valorar la realidad epidemiológica de la enfermedad.

Igual ocurrió con el estudio anterior, el Ensab III de 1998, cuyo análisis a profundidad fue debatido en su momento en diversos foros académicos y sobre el que se hicieron varias publicaciones críticas en la prensa escrita nacional.

La ocurrencia repetida de los sesgos induce a presumir la intencionalidad de enmascarar, no sólo la prevalencia real de la fluorosis dentaria en la población colombiana, sino fundamentalmente la causa de la misma. Las expectativas sobre este aspecto específico de la morbilidad oral de los colombianos en el Ensab IV eran considerables, precisamente porque los profesionales clínicos registran a diario en su consulta pacientes que sufren los signos de la enfermedad. No hay presentaciones de casos clínicos en las reuniones de las sociedades científicas en las que se exhiban fotografías de pacientes colombianos, sin que algún participante identifique la fluorosis. Además se han programado eventos científicos con expertos nacionales e internacionales para discutir sobre la epidemia nacional que nos afecta desde los años 90.

Así las cosas, es reprobable que la fluorosis no se haya examinado en todas las edades simples de la población objetivo del Ensab IV, sino solamente en tres grupos: el de 5, el de 12 y el de 15 años. Ese es un sesgo garrafal, porque la observación comentada previamente significa que la prevalencia reportada no refleja la realidad de la enfermedad en la población menor de 5 años o en la mayor de 15. Los tres grupos incluidos representan sólo el 31,7% del universo de la muestra. Varios estudios independientes adelantados en los últimos 15 años concluyen que la fluorosis sucede en más del 50% de las poblaciones examinadas.

Respecto a la causa de la enfermedad, no puede ser otra diferente a la ingesta de flúor. Como el 80% de la muestra del Ensab IV pertenece al área urbana, hay que descartar que el vehículo del flúor sea el agua potable de los acueductos y afirmar categóricamente que en Colombia la única fuente de flúor sistémico que haya podido generar la fluorosis es la sal de cocina.

Sobre la inconveniencia de este programa iniciado en 1988 se escribieron centenares de cuartillas, anticipando que produciría fluorosis, y así ocurrió, a partir de la década del 90 y hasta la fecha presente, porque el programa sigue vigente, a pesar de que la comunidad científica internacional recomienda suspender cualquiera alternativa de flúor sistémico. Para las Américas y otros países tercermundistas, la OMS (Organización Mundial de la Salud) y la OPS (Organización Panamericana de la Salud) han impuesto (para garantizar otros convenios) la fluorización de la sal de cocina. En esos otros países también se reporta fluorosis dentaria.
Para entender la dimensión de la enfermedad, desde los noventa se acuñó esta definición: “Fluorosis sentaria en una manifestación clínica tardía de una intoxicación sistémica por flúor, ocurrida durante el desarrollo y maduración de los dientes afectados”. Entonces, ¿cuándo van a suspender la fluorización de la sal?

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