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ESCANDALOSA RESULTÓ LA SUPUESta declaración del ex superintendente de Notariado, según la cual otros congresistas, además de los ya conocidos, recibieron prebendas y en particular notarías, a cambio de apoyar la reforma que dio vía libre a la reelección presidencial inmediata, la primera y única que ha habido en cien años.
El ex superintendente, cercano al Presidente de la República, y cuestionado por otros hechos de su despacho, tiene por qué conocer el oscuro fondo de lo que fue asunto de su resorte. Su abogado no parece negar que se supo de varios beneficiados, pero el ex funcionario, por comunicado de rectificación, ha dicho que sólo se refirió a dos. No es difícil imaginar la reprimenda que debió sufrir por parte del compadre de su hermano, el señor presidente Uribe.
Hasta de chiste resulta que al pie de alguna notaría adjudicada o por adjudicar figurara la anotación: “Hijos del Presidente”. Querría decir que ellos (Tom & Jerry) estarían, además, recomendando notario. Por supuesto, se han precipitado a negarlo, que “ellos jamás han llamado a funcionario alguno a hacer intrigas”. Como Benedetti, para qué hablar con el cajero, si pueden hacerlo en casa con el presidente del banco.
El cohecho está, pues, a punto de crecer. Crece, crece la audiencia. Por mi parte repudio que se condene a cárcel en casos como este y en general que se coloque a seres humanos en condición de animales en cautiverio. Mucho menos a personas que han tenido dignidades públicas y, de alguna manera, respaldo popular. Detesto, dicho sea de paso, la intolerancia que ahora cunde en el país y el repudiable estilo draconiano con que se legisla, impropio de una democracia liberal. Pero es otro asunto.
A Teodolindo, valga como ejemplo, por su edad y sus posibles méritos –que los ha de tener– deberían permitirle volver a sus querencias vallunas, superado el deshonor de haber sucumbido a una propuesta oficial indecorosa, lo que ya ha fallado la justicia. La penalización por encierro nos colocará, en cuanto a civilización, en una baja Edad Media prolongada.
Lo anterior no quita que los nuevos allegados al cohecho, mediante el cual se consiguió la repetición de Uribe en el solio, no hagan sino corroborar lo que ya la Corte Suprema tuvo a bien dictaminar: la reelección de 2006 se efectuó mediante una desviación de poder. Origen este del encono del Gobierno contra las Cortes de Justicia.