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Ad portas del año nuevo 2015 se puede hacer la enumeración de algunas máculas que en este año 2014 estropearon la cristalinidad y transparencia que, por razones del deber ser de las cosas, deben ondear siempre.
Entre las muchas manchas que afearon el diario discurrir están:
1. La institucionalidad republicana de Colombia se burla y menosprecia a los pequeños y medianos pensionados al incumplirles promesas de campaña electoral, sin ponerse colorados ni nerviosos: la promesa de rebajar las cotizaciones de salud del 12 al 4, que es lo justo y serio.
2. Otro desafuero es que el Consejo de Estado le dio vía libre a la exorbitancia de las pensiones, en desmedro de claras conceptualizaciones de la Corte Constitucional. Se tipifica la prevalencia del interés particular.
3. El abandono de Transmilenio es otra cara de la mala administración de una capital tan importante y querida como es Bogotá. Ni se diga de la inseguridad rampante y asustadora. A Bogotá se la está llevando el diablo.
Rogelio Vallejo Obando. Bogotá.
Súplica
Hace varios domingos desaparecieron de la edición impresa la caricatura y la columna de Tola y Maruja. ¿Qué pasó? Para los fieles lectores de El Espectador era uno de los platillos más esperados. La sapiencia, la mordacidad, el ingenio y la lucidez de estas venerables señoras son imprescindibles a la hora de mirar, entender y soportar este sufrido país.
Ricardo Gómez. Bogotá.
N. de la R.
Querido lector: hablamos con Carlos Gallego, líder de Tola y Maruja y de la caricatura Mico, y nos dijo que volverá a sus actividades corrientes a inicios del otro año.
Envíe sus cartas a lector@elespectador.com