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El eje de la política colombiana seguirá siendo el proceso de Paz. A nivel electoral continuarán las alianzas.
En el año que termina la polarización en torno a las conversaciones iniciadas con las FARC fue suficiente para alinderar a las fuerzas políticas y mantener un pulso, más o menos competitivo, entre ellas.
Dos fracciones de la coalición que mantuvo en el poder por periodos sucesivos al ex presidente Álvaro Uribe, la U y el Centro democrático, lideraron la competencia por la presidencia en unas elecciones en que los hechos más notorios fueron el respaldo unificado del Liberalismo a la candidatura Santos y la absorción de los Verdes, que con Antanas Mockus obtuvieron la segunda mayor votación en 2010, por la coalición Santista.
Si Santos pudo recoger las banderas del centro a la izquierda del espectro político y con ellas alcanzar la victoria, el Uribismo, con el respaldo de sectores del partido conservador, quiso acoger a los votantes del centro a la derecha. Su nunca bien explicada oposición al proceso de Paz y la baja aceptación del candidato Zuluaga fueron factores decisivos en su derrota. Por su parte el Polo democrático, aunque se “estancó” en un 3.8% en las elecciones de senado, consiguió un notable 15.2% en la primera vuelta de las presidenciales.
Es difícil en Colombia analizar a las colectividades políticas como fuerzas parlamentarias consistentes dadas su volatilidad y el transfuguismo. Otra vez confirmamos que las votaciones por candidatos están desligadas de los sentimientos partidistas: La U, por ejemplo, consiguió 16% de los votos de cámara y 15.6% de los de senado; sin embargo la coalición que lideró alcanzó la presidencia, entre otras razones por el arrastre en la opinión del origen Liberal de su candidato ratificando el fraccionamiento electoral: ninguna fuerza política, por si misma, consigue mayorías hoy en Colombia. En 2015 veremos muchas alianzas.
Aunque una participación electoral del 43.6% en las elecciones de congreso y del 48% en las presidenciales sigue siendo baja, se ajusta a los niveles históricos. Las expectativas creadas en torno al voto en blanco, como un voto contestatario, no fueron ratificadas en unas elecciones en que alcanzó 4% en presidenciales y 5% en las de congreso. ¿Subirá mucho más la participación si las FARC se transforman en movimiento político? Nada parece indicarlo.
El referente de la política fue el proceso de Paz y finalizando el año, luego de un intenso debate mediático, se empieza a producir una convergencia de fuerzas políticas en torno a él. La carta del ex comisionado Restrepo, respaldándolo, es un buen síntoma de un consenso que debe aclimatarse en el primer semestre de 2015.Es conveniente que ese debate se agote antes de firmados los acuerdos.
En relación a los tiempos del proceso de Paz las elecciones regionales, en las que la alcaldía de Bogotá será la joya de la corona, pueden ser un “límite” si es que las FARC quieren y pueden participar en ellas. Entre otras razones por que sus candidatos serían competitivos en algunos municipios y, dependiendo de factores como alianzas etc. al igual que las otras fuerzas políticas, en algunos departamentos.
2015, por cuenta de la dinámica que trae el proceso y a que el gobierno Santos 2 se encuentra arrancando y no tiene dificultad para hacer mayorías en el congreso y la opinión, debería ser el año de la Paz o la firma de acuerdos. Sin embargo la Paz como referente de la política colombiana se mantendrá por varios años siempre y cuando las noticias de la economía que conocimos finalizando el 2014 no se conviertan en una tendencia y dictaminen otra cosa.
Pronosticar felicidad en 2015, con todos nuestros problemas, no es una exageración: al fin y al cabo vivimos en uno de los países más felices del mundo. Nuestra bella Colombia, al igual que la política, se puede disfrutar o padecer. Mejor en Paz ¿no?¡¡¡¡Feliz año!!!
@herejesyluis