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“TEJIENDO MEMORIAS PARA LA VERdad, la reparación integral y el retorno digno” fue el lema que convocó a los participantes de la segunda sesión del Foro Internacional de Víctimas Desplazadas al Exterior, que se realizó el sábado 13 del mes en curso en 13 ciudades de tres continentes.
Fue un foro presencial y virtual producto de una iniciativa ciudadana promovida por exiliados e inmigrantes colombianos dispuestos a incidir en el proceso de búsqueda de la paz. Se pretende hacer presencia y ponerse en escena para romper la invisibilidad que ha caracterizado el exilio y la migración, y construir entre todos, la memoria de la diáspora colombiana. El foro es un espacio de encuentros y de reflexiones conjuntas de víctimas de todo tipo, ha sido un importante ejercicio de tolerancia, una oportunidad para compartir experiencias y vivencias y para decirle a Colombia que no se puede seguir escribiendo la historia social y política ignorando a quienes por distintas razones dejamos el país.
El exilio y la migración son fenómenos que han afectado y transformado la vida de cientos de miles de familias colombianas y de la sociedad en general. Por eso las víctimas decidimos romper el silencio y acortar virtualmente las distancias para reclamar por el olvido y la negación a que nos han sometido el Estado colombiano y los medios de comunicación.
La diáspora colombiana está compuesta por una masa considerable de casi 6 millones de personas, olvidadas epistemológica, política, mediática y económicamente, para la cual no existe ninguna política pública de atención, análisis o investigación. Se sabe muy poco de los colombianos residentes en el exterior. Se mencionan apenas con el tema de las remesas.
En esta segunda sesión del foro se recogieron testimonios sobre la vida en el exilio. Se escucharon muchos relatos, valiosos todos; poco a poco se teje la memoria colectiva que ha de servir para facilitar acercamientos y manejar con acierto la etapa posconfrontación, que ojalá esté cerca.
Un propósito general es trabajar unidos por la verdad, la justicia, la reparación integral, el retorno digno y la garantía de no repetición de los hechos victimizantes. Pretendemos el reconocimiento de lo que significamos como víctimas, una fuerza política y social que tiene mucho para aportarle al país y al proceso de paz y que exige del Gobierno la definición de una política pública de migraciones con una Cancillería que se ocupe y sirva a los nacionales en el exterior.
Las víctimas todas somos protagonistas centrales del proceso de paz y un pilar fundamental en la construcción de democracia. Desde esa perspectiva esperamos que el cese unilateral del fuego de una de las partes contribuya a desacelerar el conflicto, permita disfrutar tranquilamente de este período de descanso y festividades navideñas y recibir el 2015 con esperanza y optimismo.