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El intenso pulso político entre el Gobierno y la oposición a raíz del escándalo desatado por la intervención de la firma DMG, motivó el miércoles al presidente Álvaro Uribe a salir en defensa de sus hijos Tomás y Jerónimo, y a asegurar que existe un “tráfico de calumnias” contra el buen nombre de sus familia y que sus bienes son los mismos a los cuales se ha referido públicamente en múltiples ocasiones.
“Mis hijos no son corruptos. Mis hijos no son traficantes de influencias ante el Estado. Mis hijos no son atenidos al papá. Mis hijos no son hijos de papi. Mis hijos no son holgazanes. Mis hijos no son vagos con sueldo. Mis hijos han escogido ser hombres de trabajo, honestos y serios”, resaltó el Primer Mandatario tras anunciar que entregará al Procurador todas sus declaraciones de renta y las de sus hijos.
Este súbito anuncio estuvo motivado por los ataques de la congresista liberal Cecilia López, quien en el debate de control político del pasado martes reclamó que Uribe y sus hijos deberían presentar sus declaraciones de renta desde 2002. El presidente Uribe señaló que sí lo hará, pero que lo hace “por respeto al pueblo colombiano, por transparencia, y por fortalecer la autoridad moral para poder continuar la tarea de combatir todas la expresiones del delito”.
Pero el Primer Mandatario no se quedó con este anuncio, sino que durante la instalación del Congreso Cafetero en Bogotá, y en clara alusión a la postura asumida por la oposición liberal y del Polo Democrático durante el debate del martes, expresó: “Hay congresistas que se quedaron por allá, en aquella vida donde les tocaba tapar todas las dificultades del momento. Parece que tuvieran una rabia que quiere aflorar para desquitarse de lo que no pudieron hacer”.
Y en clara referencia al senador Gustavo Petro, agregó: “Hay unos congresistas que se quedaron en el espíritu de su vida pasada de delincuentes y no atacan el delito sino al Gobierno. En su vida de delincuentes, ellos destruían las cortes y atacaban las instituciones, y ahora, en su vida de ex delincuentes, no atacan a los delincuentes sino a las instituciones y al Gobierno”. Según el Presidente, él ya asumió la responsabilidad política de lo sucedido en el caso de la crisis de las pirámides.