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Fortaleza llega al cruce con Bucaramanga con la urgencia de sumar sus primeros puntos en los cuadrangulares, después de no conseguirlos en las dos primeras fechas. Sin embargo, el equipo no pierde de vista el camino recorrido durante un año, que lo consolidó en la primera división y fortaleció su proyecto deportivo e institucional. El 2025 lo mostró competitivo, ordenado, con una identidad reconocible y un modelo de formación que sigue rindiendo frutos, incluso cuando los resultados recientes no lo acompañan.
La derrota frente a Santa Fe, marcada por la brillante actuación de Hugo Rodallega, complicó el panorama, pero no invalida lo construido a lo largo del semestre. Por eso, el duelo contra el Leopardo es una prueba de carácter para un equipo que ha hecho del trabajo constante su seña de identidad.
Para Sebastián Oliveros, la idea de Fortaleza no es solo discurso; es una forma de trabajar que se alimenta de procesos, comunicación interna y coherencia. Desde su llegada al primer equipo en 2023, el entrenador ha defendido que la consolidación no llega con atajos y que la única manera de competir de verdad en la primera división era proteger el modelo que el club venía construyendo desde las categorías inferiores. “Los procesos y desarrollos te llevan a la consolidación de resultados. Hemos sido fieles a lo que manejamos desde hace años. No desfallecimos en segunda ni ahora en primera. Somos propositivos, valientes y competitivos”, explicó.
La caída en el debut en Techo frente a Tolima, condicionada por la lluvia y un rival muy práctico, fue un golpe inesperado para un equipo que había terminado la fase regular mostrando solidez, especialmente de local. Luego llegó Santa Fe, un oponente que encontró en Rodallega la clave del partido y que, con poco juego y gran eficacia, desarmó el trabajo que había hecho Fortaleza en el primer tiempo. El marcador final no reflejó los momentos en los que los Amix compitieron con claridad, pero sí dejó en evidencia que, en instancias decisivas, la experiencia y la jerarquía marcan la diferencia. Oliveros lo resumió con franqueza: “Sabíamos que en las finales habría momentos difíciles en los que los resultados no nos acompañarían, pero la constancia y la disciplina son lo que nos ha traído hasta aquí”.
En la cancha, la voz de mando es Ronald Pájaro, capitán y uno de los referentes emocionales del plantel. Para él, el balance del año no se explica por los dos primeros resultados del cuadrangular, sino por la manera en que el grupo se mantuvo unido, incluso cuando la primera parte del año fue irregular. “Ha sido un año importante. En el primer semestre no salieron las cosas como queríamos, pero el trabajo del segundo nos devolvió resultados. Esto no ha terminado y queremos seguir haciendo historia”, aseguró.
Al hablar del juego, Pájaro no duda en resaltar aquello que más orgullo les genera: “Las ganas de tener el balón nos caracterizan y nos hacen fuertes. Cuando lo manejamos, encontramos espacios, aprovechamos nuestra movilidad y complicamos a los rivales. Nos quedan cuatro finales y vamos a jugarlas con todo para conseguir llegar a la final”. Esa convicción será clave contra Bucaramanga, un rival que se siente cómodo esperando y castigando errores.
El Amix de todos
Si algo distingue a Fortaleza en el fútbol colombiano es que su competitividad no depende solo de los resultados. El club ha construido una estructura que combina coherencia deportiva, comunicación moderna y una política de formación que hoy es referencia nacional.
El 2025 confirmó esta tendencia con las mejores ventas en la historia de la institución. La más reciente fue la de Nicolás Rodríguez, extremo de 21 años, traspasado al Orlando City, de la MLS, por USD 1,5 millones, una cifra que sitúa al club en un nivel poco común para equipos con estructuras modestas. A esta operación se suman las salidas de dos arqueros que también se formaron en casa: Jordan García, de 20 años, vendido al Club León, de México, por 700.000 euros, y Juan Diego Castillo, de 22 años, transferido al Vitória Guimarães, de Portugal, por la misma cantidad.
Y quizás el caso más llamativo llegó desde Inglaterra. Cristian Orozco, uno de los proyectos más prometedores del club y figura en la selección juvenil, fue adquirido por el Manchester United de Inglaterra por USD 1 millón. Siendo un jugador sub-17, la cifra habla por sí sola y también muestra que la red de scouting internacional ya sigue de cerca a Fortaleza.
El crecimiento institucional también ha convertido al club en un referente fuera de la cancha. Su estrategia en redes, con un tono divertido, joven y cercano, creó una identidad que atrajo nuevas audiencias y fortaleció su marca. Esa personalidad fue determinante para que Stake eligiera a Fortaleza como su primera gran apuesta en Colombia. Diana Otálora, gerente de Stake para Latinoamérica, lo resume con claridad: “Nos encanta su ADN juvenil, su trabajo con el semillero, su manera de creer en grande con los pies en la tierra. No cualquier equipo hace eso”.
Los resultados de los cuadrangulares no alteran la dimensión de su año. El club no solo compitió en la A con dignidad, sino que también consolidó un modelo que lo proyecta y lo posiciona como un exportador confiable de talento joven.
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