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En cumplimiento del tratado de Oslo, que prohíbe la utilización, fabricación, comercialización y almacenamiento de bombas tipo ‘racimo’, el Gobierno ha dispuesto la destrucción de los últimos 31 artefactos explosivos que tenía la Fuerza Aérea Colombiana (FAC).
La destrucción de los explosivos se realizará de manera controlada por personal de la FAC en la base de Marandúa, Vichada.
El evento será presidido por el Ministro de Defensa, Gabriel Silva Luján, los comandantes de la FAC, delegados de varias ONG, así como del cuerpo diplomático y consular.
Las bombas ARC-32 que se encontraban en poder de la FAC eran utilizadas especialmente para destruir pistas clandestinas utilizadas por narcotraficantes, así como para objetivos militares y destrucción de campamentos guerrilleros.
Finalmente, fuentes de la Fuerza Aérea manifestaron que esas bombas serán reemplazadas por otras de tipo convencional y de mayor precisión, para combatir el actuar delincuencial de los diferentes grupos al margen de la Ley.