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Desde aquel ventanal del sexto piso del Instituto de Medicina Legal se observa un brochazo de realidad. El Parque del Tercer Milenio aún está invadido por vallas verdes y rotas, mientras se recupera la zona que durante cuatro meses ocuparon unos dos mil desplazados. Al otro lado de este marco está la oficina de dirección del Instituto de Medicina Legal: un escritorio, un par de banderas, y en la silla, por primera vez desde 1914, cuando se fundó esta institución en el papel, está sentada una mujer.
Al parecer, nunca hubo una razón para que la dirección estuviera al mando de hombres, pero hoy son buenas las razones para que Luz Yaneth Forero haya sido elegida por el fiscal general encargado, Guillermo Mendoza: “Me eligió por mi hoja de vida, trayectoria, valores y por ser una persona del Instituto”, dijo Forero, quien está vinculada a Medicina Legal desde 1995. Luego habló del buen toque femenino: “Las mujeres somos organizadas, planificadoras, dedicadas, sui géneris”.
Ella misma se define como una adicta al trabajo y su agenda lo ratifica: se levanta a las cinco de la mañana para hacer una hora de ejercicio cardiovascular y estar antes de las siete de la mañana en la oficina, a menos que tenga una cita, pues trata de resolver sus asuntos directamente con las personas y no a través de oficios o de su Blackberry. Durante todo el día está al tanto de los temas del Instituto: necropsias, evaluación de lesiones personales, documentología, grafología, psiquiatría y psicología, estudio de muestras de origen biológico, química aplicada, entre muchos otros.
Luego, en la noche, se dedica a su tesis doctoral de “Sociología jurídica e instituciones políticas”. ¿Esposo, hijos? No. Se considera una “novia eterna” y desde hace varios años decidió que no sería mamá porque es un papel “que no se puede hacer a medias” y ella vive por su profesión de médica epidemióloga y forense.
De ahora en adelante, quien quiera trabajar al lado de Luz Yaneth debe tener en cuenta su rigurosidad: “Me gusta estar rodeada de gente eficiente, que siempre me traigan soluciones y no problemas. Además, tienen que ser unos apasionados por el trabajo”, expone.
Retos en Medicina Legal
“En el imaginario de la gente no está que hay 17 mil homicidios al año en Colombia”, asegura Luz Yaneth Forero. De hecho, según dice, unas 6 mil personas perecen al año por accidentes de tránsito, la mayoría de las veces prevenibles: “Eso es muy grave, es como desaparecer un municipio”. Por eso, uno de los proyectos más novedosos del Instituto de Medicina Legal es el sistema de conteo de muertes violentas, cuyo propósito es el de mitigar la indiferencia social ante estos decesos y hacerles un homenaje a todas las víctimas.
Precisamente este es uno de los temas en los que Forero se desenvuelve más, pues antes de su posesión como directora era la coordinadora del Centro de Referencia Nacional de Violencia, desde el cual empezó a desvelarse por ciertas problemáticas que serán de su especial interés en el período que dure al mando del Instituto: “Me preocupa el tema de la cobertura, porque el Instituto es muy pequeño con respecto a la demanda de casos que llegan a diario y por eso mismo no podemos ser tan oportunos como quisiéramos”, explica Forero.
Otro de los retos que le esperan es el de mejorar el registro de violencia contra la mujer, ya que en la actualidad preocupa la poca denuncia y la falta de tipificación de los delitos que se cometen contra esta población. Por ejemplo, no hay cifras oficiales acerca de la violencia sexual en el marco del conflicto colombiano. De acuerdo con Forero, “la perspectiva de género es transversal”. Por ello anunció que en las próximas semanas se publicará por primera vez un informe sobre la violencia contra la mujer en los últimos cinco años.
Frente al tema del subregistro explicó: “Hay que educar mucho en derechos, que la gente sepa que tiene derecho a no ser víctima”.
Termina la entrevista. Su celular no ha dejado de sonar. Debe llegar a una próxima cita y no tendrá tiempo de almorzar. Antes de irse saca un labial rojo de su bolso y repasa sus labios. No se le ve agotada. Su sonrisa es constante. Sí, le gusta lo que hace.