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Cuarenta años de chuzadas

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UNO DE LOS TESTIGOS CLAVES EN LA investigación de las chuzadas declaró que desde hace 40 años se viene realizando esta práctica perversa y a todas luces condenable.

Las chuzadas, al igual que el paramilitarismo y otras aberraciones que padece nuestro país, no son pues obra y gracia del presidente Uribe, a quien están culpando de todo lo malo que le ocurre a la Colombia de hoy.

Paradójicamente, ha sido durante su mandato cuando se han destapado éstas y otras ollas podridas y demás actividades repudiables sobre las cuales está cayendo el peso de la ley y que provienen de pasadas administraciones en las que bajo el viejo lema del “tapen tapen” se actúo, o mejor no se actúo, en una permisividad que rayó en la complicidad cuando no en la complacencia.

Pero como aquí le echamos la culpa a lo último que nos comemos y estamos en pleno furor de una campaña presidencial en que la guerra sucia entre unos y otros está en el orden del día, Uribe es el plato fuerte, olvidando que este gobierno en sus ya casi ocho años ha luchado por sacar a Colombia del atraso, la inseguridad y la impunidad.

Y si no es así, ¿por qué gobiernos anteriores ignoraron lo que sucedía en el DAS? ¿Es que antes era un templo sagrado? ¿Y los 40 años de chuzadas qué? ¿Acaso no se sabía o prefirieron hacerse los de la vista gorda parodiando el dejad hacer, dejad pasar?

Y en el caso del paramilitarismo, acaso también no se vino a conocer durante el gobierno de su antecesor y ¿qué se hizo? Lo anterior para no mencionar el medio siglo de violencia guerrillera con grupos que fueron creciendo y reproduciéndose como ratas por todo lo largo y ancho de nuestra geografía.

¿Y qué hicieron los gobiernos de turno? ¿Cómo no detectaron semejante cáncer? Tan sólo el por entonces ministro de Defensa de Pastrana, el vallecaucano Rodrigo Lloreda, inició el abastecimiento de la Fuerza Pública aunque fue obligado a renunciar ante el temor que se les creciera el enano…

Que se investigue, se juzgue y se castigue a los autores intelectuales de las chuzadas —y de los otros delitos— pero que se hurgue desde sus inicios este mal que —repito— viene de mucho atrás y que hay que extirpar de raíz. De lo contrario, el mediatismo político del momento dará para un contentillo de forma y no para una solución de fondo.

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