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Madrid. En estos días se ven en Madrid cosas que desde hace muchos años no se veían. Y lo peor, es que seguramente se verán peores.
Una huelga de Metro, el servicio de transporte urbano de trenes, ha dejado varado durante 72 horas a dos millones de madrileños cuya furia se ha manifestado más virulenta que la de los futbolistas que lograron repuntar en Sudáfrica.
Los trabajadores de Metro que son funcionarios de la Comunidad de Madrid se niegan a que le recorten el salario, prometen una huelga general a partir de setiembre y "salir a matar". Por ahora han averiado cinco o seis vagones, golpearon a cuatro "compañeros" que quisieron trabajar y dejaron de a pie a millones de colegas, trabajadores como ellos, eso sí en su mayoría del sector privado a los que ya le han rebajado el sueldo y que se consideran con suerte porque no han perdido el empleo. Hay varios millones más, hoy desempleados, que se sentirían afortunados con tener un trabajo aún con un salario acotado.
Cuando comenzó la crisis, hace dos años, los trabajadores alemanes rápidamente se dieron cuenta de que se trataba y en acuerdo con empresarios y gobierno, convinieron lo ajustes que había que hacer. En Madrid, en cambio, los trabajadores van a la huelga salvaje. Pero no hay que culparlos, el propio Presidente de gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero ignoró la crisis y recién la admitió de un año después. Con la reforma laboral, se demoró otro año. De igual manera, recién ahora, se comienza a hablar de reglamentar la huelga. En el medio del incendio se van a fijar si hay mangueras.
Y esto no para ahí, ni es lo peor. Hay que reducir el déficit y el ajuste afecta a toda la administración y a todos los salarios. Como es natural y explicable la gente se resiste a la rebaja de sus ingresos, pero hay límites; no se puede ir a la huelga salvaje pero mucho menos a plantear la amenaza, por no decir el chantaje de que "la rebaja de los sueldos" pueda "perturbar" la "independencia" de los jueces. Y esto es lo que ha dejado entrever en sus reclamos los magistrados españoles.
Qué me dicen. Y esto en el país que un día sintió que debía salir a arbitrar justicia en el resto del mundo. Donde se alimento eso tan malo para la justicia que es el "vedetismo" judicial, y donde prospera esa tendencia a creer que se debe juzgar al "grito" en función de las manifestaciones populares y las "firmas" de "personalidades". Como que la situación esta confusa y que ello es la consecuencia de no aceptar los hechos. De tropezar y volver a tropezar. Hace muchos años alguien dijo a los españoles: "hemos sufrido un ataque de riqueza", como una forma de advertencia de que era pasajero, pero no le hicieron caso.
España fue a Sudáfrica eufórica. Segura de ganar. Perdió de primera con Suiza. El titulo fue: "Y ahora ¿qué hacemos?". Se repuso y clasificó para cuartos de final. El titulo fue: "Volver a soñar".
PD. Siempre fuera de la realidad y en contra flecha con la historia, el inefable canciller Miguel Angel Moratinos viaja en estas horas a Cuba. Sumara su esfuerzo a distraer la atención mundial de los problemas que tanto a afean, y con sobrada razón, las imágenes de la Cuba castrista, la Iglesia Católica y la España de Rodríguez Zapatero.