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¿Cómo proteger a los niños que se quedan sin alimento ni estudios porque sus padres entregan todo su dinero a un grupo religioso dirigido por particulares ? Es un tema recurrente en Japón desde que el ex primer ministro Shinzo Abe fue asesinado por apoyar a una secta cristiana famosa por arruinar a sus feligreses con el pretexto de expiar sus pecados. (Recomendamos más columnas de Gonzalo Robledo sobre Japón).
Tetsuya Yamagami —presunto magnicida, hombre de 41 años cuya familia tenía un negocio de construcción— vivió más de tres décadas de carencias cuando su padre se suicidó y su madre se hizo seguidora de la Iglesia de la Unificación, grupo de origen coreano al que donó toda la fortuna familiar. Escasez de comida, un intento de suicidio para que sus dos hermanos sobrevivieran con el cobro de su seguro de vida y la imposibilidad de pagarse estudios universitarios cimentaron el resquemor de Yamagami hacia la también llamada secta del reverendo Moon.
Con la ayuda de internet se educó en el manejo de explosivos y armas para planear cómo eliminar a la actual líder del grupo, la viuda del pastor coreano fallecido en 2012, cuando visitara Japón. Pero al no poder acceder a las reuniones de la secta, eligió a Abe, el simpatizante japonés más influyente del grupo religioso, y el pasado 8 de julio lo abatió con una pistola de fabricación casera. Mientras la policía determina si Yamagami está libre de patologías mentales y podrá ser juzgado en noviembre, surgen voces de otros hijos de feligreses de la secta que se sienten expoliados por las voraces donaciones.
Bajo el seudónimo de Sayuri Ogawa, una joven explicó a la prensa extranjera en Tokio cómo el salario de sus primeros trabajos había sido confiscado por sus padres para donarlo. También fue acosada sexualmente por un directivo de la secta en la sede de Corea del Sur y acusada de estar poseída por el demonio.
En Estados Unidos, los Moon son famosos por haber comprado el diario conservador The Washington Times y su exuberante estilo de vida, que incluye las maletas repletas de dinero en efectivo, usadas en las series televisivas sobre cultos dirigidos por autoproclamados mesías.
Quienes intentan denunciar o investigar la secta se topan con el fuerte apoyo que la organización tiene entre poderosos políticos conservadores con apellidos como Nixon, Bush y Trump, en EE. UU., o la familia de Abe en Japón. Sayuri Ogawa invocó protección legal para los hijos de los feligreses de la Iglesia de la Unificación y pidió pautas para regular las donaciones. La valiente muchacha revivió el debate sobre la fusión entre religión y capitalismo salvaje lograda por los predicadores.
* Periodista y documentalista colombiano radicado en Japón