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Una pelea bañada en oro

Cuando el presidente Álvaro Uribe anunció que en Cajamarca (occidente del Tolima) se encontraba una de las reservas de oro más grandes del mundo, los habitantes de esta población, agobiada por la pobreza, creyeron que había llegado un alivio a su problemática.

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Pero desde ese mismo momento comenzaron a escucharse conceptos de los afectados, la comunidad, los políticos, los ambientalistas y los estudiantes expresaron sus temores por la contaminación de cianuro, la conservación de las fuentes de agua que sustentan los cultivos de arroz y la protección de la reserva forestal.

Pese a todo esto, en enero de 2007 la Corporación Autónoma Regional del Tolima (Cortolima), autorizó el mejoramiento de vías de acceso y otorgó dos concesiones de agua para uso minero y doméstico. El 21 de febrero de 2008 la misma corporación suspendió los trabajos de exploración con el argumento de que Anglogold Ashanti había violado las normas ambientales y de planeación, y que la zona estaba en una reserva forestal.

De acuerdo con Rubén Padilla, geólogo de Anglogold Ashanti, la prevención que existe sobre los daños ambientales es infundada.

“Uno de los temores de la gente es la utilización de cianuro, pero podemos garantizar que hay control sobre el tema”.

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