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Con fútbol, claro, pero sobre todo garra y corazón, la selección de Colombia venció este miércoles 1-0 a la de Uruguay, en una de las semifinales de la Copa América de Estados Unidos 2024. La tricolor dio una muestra de carácter y jerarquía para clasificarse a la tercera final continental de su historia, tras las que jugó en 1975 y 2001.
Con un hombre menos durante toda la segunda mitad, por la expulsión de Daniel Muñoz, el equipo que dirige Néstor Lorenzo apeló a la táctica y a la estrategia para aguantar la arremetida charrúa y sacó el resultado que le permitirá enfrentar el domingo a Argentina, desde las 7:00 p.m., por el Gol Caracol, en el Hard Rock Stadium de Miami.
Fue verdaderamente épica la actuación de todos los jugadores de la tricolor, que dejaron el alma en la cancha y cumplieron a la perfección el libreto del técnico Lorenzo, una vez más triunfador, quien sigue invicto. Con él en el banquillo, Colombia lleva 25 partidos, con 19 triunfos y seis empates, 50 goles a favor y solo 16 en contra, para un rendimiento del 84 %. La selección completó 28 partidos sin derrotas, la mejor racha histórica, pues llevaba tres antes de la llegada del estratega argentino.
Pero más allá de los números, el equipo ha mostrado argumentos futbolísticos para estar en el partido por el título. Ha tenido gran solidez defensiva, equilibrio en la mitad de la cancha y contundencia en ataque, más allá de que su mayor fortaleza sea la parte mental, la ambición y el convencimiento de que cuenta con los talentos para pelearle a cualquiera de tú a tú y ser campeón. Cuando tiene que jugar, juega; cuando tiene que meter, mete; y cuando tiene que pelear, pelea.
Eso se notó en Charlotte más que nunca. Con un hombre menos, quienes estaban en la cancha se multiplicaron y los suplentes, al lado de la raya, también terminaron extenuados de tanto alentar y dar indicaciones. Está claro que todos tiran para el mismo lado.
Un duelo para nunca olvidar en la historia de la Copa América
En la primera parte los dos equipos se alternaron el dominio, aunque Colombia tuvo un poco más la pelota. Eso sí, no generó tanto fútbol como en los partidos anteriores, más bien se arrimó a punta de pelotazos. Daniel Muñoz, de golpe de cabeza, asustó al arquero Sergio Rochet, mientras que Darwin Núñez, a punta de potencia y velocidad acercó a los charrúas con remates que besaron los palos del arco de Camilo Vargas.
Hasta que a los 39 minutos, en un cobro de tiro de esquina, llegó el gol de la tricolor. James Rodríguez ejecutó al segundo sector, en donde apareció Jéfferson Lerma para superar a José María Gimenez y con un frentazo abajo mandar la pelota al fondo de la red. Fue el tercer gol del volante vallecaucano en 41 presentaciones con la camiseta amarilla. Para el 10, la sexta asistencia en el torneo.
Con la ventaja en el marcador, el partido parecía encarrilarse para Colombia, que pudo aumentar la cuenta tras un remate de Richard Ríos, pero la ansiedad y el ímpetu traicionaron a Daniel Muñoz. quien en una discusión se dejó provocar por el uruguayo Manuel Ugarte y le pegó un codazo. Estaba amonestado y el árbitro mexicano César Ramos, advertido por el VAR, lo expulsó justamente.
Estaba cantado que en el complemento Uruguay se iba a ir con todo en busca del empate, haciendo valer el hombre de más, y que Colombia se iba a meter atrás para reducir espacios y apostarle al contragolpe con John Córdoba y Luis Díaz, porque el técnico Lorenzo tuvo que sacar a John Arias para que Santiago Arias ingresara como lateral derecho a cubrir el espacio que dejó Muñoz. Para completar, muy temprano se lesionó uno de los mejores jugadores de la tricolor, Richard Ríos, quien fue sustituido por Matheus Uribe. El técnico se vio obligado a reemplazar a James Rodríguez por un volante de mayor marca, Kevin Castaño.
Aguantar era entonces la misión, con un 4-3 atrás y dos puntas retrasados, jugando casi que en campo propio, ante un Uruguay fogoso, luchador, pero con pocas ideas y desequilibrio en el mano a mano, por lo que se puso a pelotear y a imponer su juego físico, ya incluso con el veterano Luis Suárez en la cancha.
Ingresó Yerry Mina por John Córdoba, para hacer una línea de cinco atrás y cerrar el partido. Después Luis Sinisterra por Luis Díaz, que se batió como un león con los zagueros charrúas. La estrategia funcionó, tanto que las dos opciones más claras las tuvo Colombia con Matheus Uribe, en dos balones que se recuperaron en el área rival.
Sufriendo, Colombia avanzó a la final de la Copa América y tendrá la posibilidad de lograr el mayor éxito de su historia futbolística, porque el único título que tiene lo consiguió en casa, en 2001. En este torneo la tricolor ajustó cuatro victorias: ante Paraguay (2-1), Costa Rica (3-0), Panamá (5-0) y Uruguay (1-0), además de un empate frente a Brasil (1-1). Una victoria ante el vigente campeón continental y mundial, sería la cereza en el pastel.
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