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Los reclutados de las Farc

Mientras  Unicef y el Gobierno dicen  que la vinculación de menores al conflicto es siempre forzada y  podría aumentar, El Espectador comprobó que el flagelo no cede en  sur del Tolima.

11 de febrero de 2009 – 06:00 p. m.

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En un lugar de las montañas del Tolima, camuflado entre ramas y rastrojo, un grupo de guerrilleros de las Farc acampa en sus cambuches. Dentro del conjunto de aproximadamente 60 subversivos, algunos menores de edad cumplen varias labores: unos desyerban, otros cortan palos para hacer leña, otros cocinan, escuchan música en pequeños radios, conversan y otros ayudan a vigilar los alrededores.

Comenzaba la temporada decembrina de 2008 y en el mismo lugar, en un campo abierto de la zona, unos 10 menores forman, cada uno con su fusil al lado y vistiendo uniformes camuflados o de policía que les quedan notablemente anchos, y prestan atención a una charla que les da una cabecilla que aparenta muy pocos años.

En sus rostros aún de niños hay una actitud tímida, fría y esquiva. En un rincón, muy callado, está Camilo, quien con un radio de comunicaciones en sus manos presta atención a los partes que dan diversas comisiones de la guerrilla. Anota todo lo que escucha en un cuaderno para pasar un informe a su jefe al terminar el día.

Camilo, de 16 años de edad, cuenta que ingresó hace dos años a la guerrilla. Soñaba con ser médico, pero escasamente pudo terminar quinto de primaria: “Mi papá no tenía para pagarme el estudio”. Otro guerrillero de mayor edad sigue con atención la charla entre los jóvenes y el reportero.

Para él era normal ver a los guerrilleros en las carreteras, en el colegio, en las casas o en cualquier lugar. En su casa los insurgentes “pedían agua y a veces dormida”.

A su corta edad, como muchos menores más que se encuentran en el lugar, ha tenido que soportar hambre, frío, sed, largas y fatigantes caminatas y, como cualquier adulto, hacer guardia en las noches…

En otro lado, frente a unas ollas, cocinando arroz y pasta, está Maye. Tiene 16 años y dice que hace 10 meses ingresó a la guerrilla. Aseguró que no ha sufrido castigos, pero sabe que el que ‘la embarra’ se enfrenta a una pena. También, del grupo forma parte Jaime, quien a sus 15 años es capaz de contar cómo se fragua un ataque. “A uno le dan nervios, pero después de que uno está en acción, lo único que piensa es en no dejarse matar”.

Los fríos relatos de los jóvenes son el reflejo de una tragedia que aún no acaba en el país. Para la guerrilla, el actor armado que los vinculó a la guerra, no se trata de niños, sino de “menores”. Para la comunidad internacional, es una flagrante violación del Derecho Internacional Humanitario, situación que coincidencialmente ayer fue denunciada en Bogotá.

El reclutamiento en cifras

La coordinadora de la secretaría técnica de la Comisión Intersectorial, Beatriz Linares, reveló:

-El 100% del reclutamiento de menores es forzado. El 15% por las armas y el 85% por desespero.

-En lo corrido de 2009 se han desvinculado 21 niños de grupos armados ilegales.

-Los niños víctimas de reclutamiento están entre los 8 y 18 años.

– El 30% de las niñas reclutadas han sido víctimas de abuso sexual.

-El ICBF ha atendido a 3.850 menores de edad que han abandonado las filas.

-Las Farc son el grupo que más recluta.

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