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La tranquilidad del Banco de la República, ante la “disparada” del dólar.
El dólar terminó la semana a 2.405 pesos. Con relación a su precio el pasado 16 de agosto, $1884.81, hemos tenido en menos de cuatro meses una devaluación del 27.65%, un indicador superior a cualquier otro en nuestra economía.
Los colombianos endeudados en dólares deben, en pesos, un 27.65% más. Puede ser que los ingresos en dólares del gobierno aumenten pero la deuda en pesos, también.
Lo que ocurre con los precios del petróleo, sabemos, escapa a cualquier decisión de política interna. Nuestro millón de barriles diarios no alteran un juego de geopolítica en que los grandes actores son la OPEP, Estados Unidos, los países Árabes y Rusia, desde el punto de vista de la oferta. Sin embargo, la importancia de los ingresos petroleros es para los colombianos alta debido a las características de nuestra actual participación en el mercado mundial. Las de petróleo son la mitad de las exportaciones totales.
A menos que algo extraordinario ocurra, como la disminución de la oferta de la OPEP o el incremento inesperado de la demanda mundial, se comienza a avizorar que el rango de 60-70 dólares es el que tendremos en 2015, sin que tengamos frente a ello mucho por hacer.
Pero un asunto diferente es la manera cómo vamos a responder a los problemas planteados, entre ellos el que se comienza a sentir con el encarecimiento de los productos importados por vía de la devaluación, afectando importaciones de alimentos, materias primas etc., lo que incidirá en la capacidad de compra de los salarios, utilidades de las empresas y más tarde en la inversión etc.
Por eso son preocupantes las declaraciones del gerente del Banco de la República, en un momento en que el dólar se acerca a $ 2.500, al afirmar que “el Banco, en el pasado, ha comprado dólares para acumular reservas más no para afectar la tasa de cambio”, lo que no deja de ser una “mentira” verdadera: La compra de dólares frenó la tasa de cambio a la baja e incrementó las reservas.
El precio del dólar tiene que ver con múltiples variables, como la oferta y demanda de divisas y pesos, inflación comparada, deuda externa etc., y las reservas, o su variación, son apenas uno de ellos. Colombia tiene una deuda de 100.000 millones, cerca de la cuarta parte de su PIB, y unas reservas próximas a 48.000 mil, alrededor de un año de importaciones. Nuestra situación en un mundo en crisis es mejor que aceptable, pero las circunstancias pueden cambiar, como ahora.
Otra afirmación del gerente del Banco según la cual la “devaluación es una respuesta natural del mercado” no por cierta nos deja menos preocupados. Puede ser natural pero la pasividad y “neutralidad” del Banco frente al alza del dólar no lo es. Su autonomía no le exime de obligaciones constitucionales entre las cuales la capacidad de compra de los colombianos es fundamental. Ya se empieza a sentir el impacto en los precios mientras el Banco permanece inexplicablemente estático aunque señales de lo que se venía se consideraron en la reunión anterior de su junta y algunos gremios lo señalaron.
El Estado no puede ser neutral ni su papel limitarse al de notario de la economía. Siendo mejor anticiparse que reaccionar es peor permanecer inmóvil, o neutral, mientras ante nuestros ojos el mundo se derrumba. ¿Puede el Estado reducirse a observar lo que ocurre? Para empezar, el Banco no solo debió dejar de comprar dólares si no salir a vender. Está demorado.
@herejesyluis