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El relajamiento cuantitativo de la Eurozona se lanzó para salvar el bloque de la moneda única, pero podría terminar por facilitar su división. Desde su lanzamiento este mes, el programa abierto del Banco Central Europeo de comprar 60.000 millones de euros mensuales ha tenido éxito al reducir los costos de préstamo del Gobierno a puntos históricamente bajos. Al debilitar al euro, también ha impulsado las exportaciones, disparado las bolsas y fortalecido las esperanzas en la recuperación del bloque.
Pero al hacerlo también puede estar compensando el dolor por la salida de Grecia de la Eurozona, una posibilidad que alguna vez aterrorizó a los mercados financieros y a los pares de Grecia en el bloque. “Por el momento todo queda artificialmente escondido por el relajamiento cuantitativo”, dijo Phillipe Gudin de Vallerin, principal economista para Europa de Barclays.
Cuán grave es la salida de Grecia de la Eurozona puede haberse convertido en una de las preguntas más urgentes para el bloque de la moneda única y sus 19 miembros, a medida que el nuevo y duro gobierno de izquierda en Atenas se queda sin dinero y comienza a enfrentarse a sus acreedores.
Muchos funcionarios de la Eurozona dudan de que Grecia tenga los fondos para cubrir los 1.700 millones de euros para los salarios del Gobierno y las pensiones este mes, así como el pago de 450 millones de euros al Fondo Monetario Internacional, que vence el 9 de abril. Erik Nielsen, economista jefe de Unicredit, cree que si Grecia sale de la Eurozona será un desastre para el país, pero no para la región en general, en parte gracias al relajamiento cuantitativo.
“Veríamos un aumento significativo en la migración y, si no me equivoco, el PIB de Grecia caería entre 20 y 40% más. Eso tendría por supuesto un efecto muy fuerte sobre sus socios comerciales, en especial en los Balcanes”, dijo.
No obstante, Gudin de Vallerin cree que no es buena idea mandar el mensaje de que ser miembro de la Eurozona no es un paso irreversible, algo que podría motivar a que los inversionistas en Italia, España, Portugal y otras regiones periféricas tomen una opinión más dura hacia estos países.
“Mostraría que usted puede salir si quiere”, dijo. “La próxima vez que se desacelere el crecimiento y los mercados se den cuenta de que los niveles de deuda son altos en Europa, la pregunta de los inversionistas será: ¿ahora qué país va a salir de la zona?”.
Aunque insisten en su deseo de mantener a Grecia en la Eurozona, los gobiernos de Europa también advierten que no rescatarán a Atenas a cualquier costo. “Lo que tenemos ahora ciertamente nos permitirá sobrevivir a la salida de Grecia”, le dijo este mes al Financial Times Johan Van Overtveldt, ministro de Finanzas de Bélgica. “Nadie habla mucho al respecto abiertamente, pero opino que es una opción que está sobre la mesa”.