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La hora de Osorio

Iván Mejía Álvarez
12 de diciembre de 2014 – 07:57 p. m.

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Juan Carlos Osorio recordará el segundo semestre del año como la peor etapa que ha vivido en el Atlético Nacional. Desde su llegada del Mundial, el técnico risaraldense nunca pudo darle la vuelta al equipo que funcionaba mejor en el primer torneo.

A Osorio y a Nacional le costó mucho encontrarle sitio a los refuerzos que llegaron para supuestamente mejorar la producción. El venezolano Guerra, Páez, Copete, Otálvaro y Ruiz nunca dieron la medida de lo que se esperaba y fecha tras fecha, acumulando muchas más derrotas que en otros torneos y otros años, el elenco verde perdió identidad en su juego y categoría en el nivel. La primera conclusión es que los llamados ‘refuerzos’ jamás incrementaron la capacidad. ¿Quién los llevó y quien debe responder por sus irregulares actuaciones? Pues Osorio, quien al estilo de los técnicos ingleses maneja altas y bajas en la plantilla.

A pesar de sus frecuentes rotaciones y que el técnico mantiene un control permanente sobre los minutos y situación físico-atlética de su plantilla, Nacional llegó a instancias finales con una sobredosis de partidos que le pasaron factura en el momento clave. La nómina no era tan larga como se creía y que los refuerzos no fueran soluciones obligó a utilizar algunos jugadores en demasiados partidos, lo que conllevó a que el equipo sólo tuviese aire para 45 minutos. Por eso, en el partido de Medellín, Nacional careció de aire y piernas para mantener el fútbol de la inicial y River lo sorprendió robándole el punto. En la vuelta, en el Monumental, los últimos treinta minutos encontraron un equipo sin respuestas físicas-técnicas –tácticas. La cabeza ordenaba una cosa, las piernas no las hacían, el plan se venía abajo, la mente no tuvo argumentos para contrarrestar.

No es justo endilgarle toda la responsabilidad a Osorio, aunque él, como comandante tiene que asumir sus errores, que fueron grandes, en esta final. Es mucho más lo que le ha dado institucionalmente y en logros, el técnico más ganador de la historia verde, que lo que le ha quitado, pero esta vez, desde el Mundial, Osorio parece haber perdido el camino. Demasiados experimentos, — poner a Guerra en Medellín fue un atropello a la razón— y un discurso que hoy está en entredicho entre los aficionados y entre los mismos jugadores.

Saber cómo reaccionará institucionalmente Nacional es una gran aventura. Siguen teniendo dinero, orden, seriedad, manejo, y los pasos que den a partir de este domingo a las ocho y cuarto, cuando sepan si juegan final o todo se derrumbó, serán un ejemplo para todos, para lo bueno y para lo malo…

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