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La inflación del Reino Unido cayó a cero en el año que terminó en febrero, al tiempo que la caída en el precio del petróleo siguió deteniendo el aumento en los precios.
La tasa de inflación cayó desde su nivel de 0,3% en enero para llegar a un nuevo punto históricamente bajo, golpeando a la libra esterlina, que se redujo 0,4% con respecto al euro. Los economistas habían esperado que la inflación cayera a 0,1%.
Las cifras pesarán sobre los miembros del Banco de Inglaterra, en especial el Comité de Política Monetaria, que fija las tasas de interés, pues considera aumentarlas desde su punto históricamente bajo de 0,5%.
El banco hasta ahora ha sido de la opinión de que las caídas en la inflación son temporales y que no hay necesidad de reducir las tasas para volver a su objetivo de 2%.
Mark Carney, presidente del Banco de Inglaterra, ha dicho que sería “muy tonto” reducir las tasas de interés o aumentar el relajamiento cuantitativo como respuesta a la caída en los precios del petróleo, a no ser que una inflación más baja estuviera afectando el crecimiento de los salarios, el gasto del consumidor y la inversión empresarial.
No obstante, Andy Haldane, economista jefe del banco, al parecer abrió la semana pasada la puerta a más estímulos monetarios al decir que “las probabilidades de un recorte o un aumento en las tasas de interés están bastante equilibradas”.
La caída en la inflación se vio en buena parte causada por la caída en el costo del transporte, los alimentos y las bebidas no alcohólicas, que cayeron 0,4% en el año que terminó en febrero. No obstante, la inflación central, que elimina los efectos de estos elementos volátiles, también se desaceleró, aumentando 1,2% con respecto al 1,4% de enero.
Los economistas dijeron que, si bien por ahora era probable que la inflación siguiera siendo negativa en marzo, pensaban que era poco probable que el Reino Unido padeciera de una larga deflación.
“Parece probable que la inflación se volverá negativa en marzo, cuando aparezca en las cifras de inflación por primera vez la reducción en los precios del petróleo por parte de British Gas. Entonces la inflación probablemente se mantenga en aproximadamente cero o en un nivel ligeramente negativo durante el resto del año”, dijo Vicky Redwood, principal economista para el Reino Unido de Capital Economics. “Pero dudamos que esto se convierta en una deflación más seria y persistente”, añadió.
De hecho, los analistas seguían convencidos de que la caída en la deflación es benéfica para el Reino Unido.
“En lugar de ser una preocupación, es una ventaja para la economía, pues les proporciona a los hogares una mayor capacidad de compra en un momento en que el crecimiento es frustrantemente débil”, dijo Chris Williamson, principal economista de Markit.
“Los salarios regulares reales están aumentando actualmente a su ritmo más veloz en los últimos siete años, subiendo a una tasa anualizada de 1,6%, pero esto es gracias a los precios más bajos, y no al aumento en las ganancias”, añadió.