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“Pensamos en estos momentos en los que están encadenados a un árbol, que viven en la humillación. Cargamos la cruz con ellos y estas cadenas se las queremos aliviar”, proclamó en la tarde de ayer. A su lado, también aparecieron en la capital española el ministro de Asuntos Exteriores de España, Miguel Ángel Moratinos, y el alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón.
Íngrid agradeció las acciones del presidente Uribe y el presidente francés Nicolás Sarkozy, y exhortó a los asistentes a ser “grandes en generosidad y agradecer a quienes han ayudado”. Minutos antes, la masa había abucheado a Hugo Chávez al ser mencionado por la ex secuestrada.
La tarde anterior, en París, Betancourt afirmó: “La marcha es una cuestión moral que responde a una necesidad y a un sueño, pues era en Navidad cuando hacíamos la cuenta de los años que habíamos pasado en cautividad”, añadió. En esta ciudad, unas cincuenta personas salieron a las heladas calles.