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En relación con la columna de Óscar Alarcón Núñez (El Espectador, “La Gaboteca”, 12/02/14), me permito aclarar algunas imprecisiones.
El columnista afirma que “nadie” ha visto el liquiliqui de Gabo. En realidad, el traje se expuso en el Museo Nacional a finales de 2005, para la exposición temporal Caribe espléndido, música, arte y letras de una región, donde más de 25.500 personas tuvieron la oportunidad de apreciarlo. En abril y mayo de 2014, con motivo del fallecimiento del escritor, se presentó al público en el Instituto Caro y Cuervo, donde otras miles de personas se acercaron para ver el traje del nobel.
En cuanto al señalamiento sobre guardarlo “para que no se dañara”, cabe aclarar que sí es cierto que las fibras textiles son altamente susceptibles a las condiciones medioambientales y exhibirlas por un tiempo mayor a cuatro meses al año, con condiciones controladas de iluminación, significaría un detrimento patrimonial. Aspectos como la iluminación, la humedad relativa y la temperatura son nocivos para piezas de carácter orgánico, razón por la cual todos los manuales de conservación preventiva de institutos de patrimonio cultural en el ámbito internacional indican restringir su período de exhibición.
Al cumplir a cabalidad con las normas internacionales de conservación, el Museo Nacional de Colombia garantiza llevar a cabo su misión: divulgar el patrimonio que alberga y garantizar su preservación para las futuras generaciones.
El liquiliqui se exhibe hasta marzo de 2015 en la sala Modernidades del tercer piso del Museo, junto con un retrato de Simón Bolívar realizado por el artista italiano Antonio Meucci, y un fragmento de la novela El general en su laberinto, en el cual el nobel menciona el encuentro de este pintor con el Libertador.
Adicionalmente, el Museo presenta el video Gabo, premio nobel de literatura, gracias al cual los visitantes podrán revivir el histórico momento en el que el escritor de Aracataca recibió el máximo galardón de las letras y en el cual, a pesar del estricto protocolo de la ceremonia, el colombiano decidió no vestir el tradicional frac, sino una prenda oriunda de los Llanos Orientales. Esta muestra se realiza en el marco del programa de exposiciones temporales del Museo y se concibió hace varios meses, como consta en las actas de comités de exposiciones.
Una vez finalice la exposición, el liquiliqui regresará a la reserva de la colección de textiles del Museo, donde se preservan estas piezas con las condiciones de temperatura, luz y humedad relativa necesarias para que los colombianos continúen disfrutando de este patrimonio.
María Victoria de Robayo.
Directora, Museo Nacional.
Corrección
En esta sección se confundió ayer el segundo apellido del director de la Policía Nacional, general Rodolfo Palomino López. Excusas.
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