Publicidad

La política monetaria del BCE puede llegar a ser todo un fracaso

Conocido como el relajamiento cuantitativo, que les sirvió muy bien al Reino Unido y a Estados Unidos, no se ve tan efectivo para el bloque del Viejo Continente. Grecia y las limitaciones de la moneda única, las causas.

El presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi, cree que el relajamiento cuantitativo está ayudando a que la economía europea supere su escollo./ Bloomberg
El presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi, cree que el relajamiento cuantitativo está ayudando a que la economía europea supere su escollo./ Bloomberg
Foto: Bloomberg - Martin Leissl

Escucha este artículo

Audio generado con IA de Google

/

Aquí vamos otra vez. Casi exactamente seis años después de que el Reino Unido lanzara su relajamiento cuantitativo (emisión de moneda usada para financiar la compra de bonos del gobierno y valores hipotecarios), el Banco Central Europeo comienza a comprar bonos, en su propia versión de lo que alguna vez llamó una política monetaria extraordinaria.

Si el relajamiento cuantitativo europeo tiene el mismo efecto que el del Reino Unido y el de Estados Unidos, pues muchos administradores de fondos de capital e inversionistas estarán muy contentos.

Marzo de 2009 fue el inicio del aumento del índice FTSE 100, que finalmente superó en las últimas semanas su punto alto del 31 de diciembre de 1999, al tiempo que las acciones europeas baten su récord.

Algunos administradores de fondos de capital creen que el relajamiento cuantitativo europeo aumentará el valor de las acciones todavía más, al tiempo que ayuda a incrementar los precios de los activos.

En efecto, el presidente del BCE, Mario Draghi, dejó claro el jueves durante la rueda de prensa mensual del banco central, que pensaba que el prospecto del relajamiento cuantitativo estaba ayudando a que la economía europea superara un escollo y la encaminara hacia la recuperación.
Aunque el BCE ha reducido su pronóstico de inflación para 2015 a cero, sus proyecciones arrojan que la deflación está encaminada a llegar, para 2017, al objetivo del banco central, que es poco menos, pero cercano a 2%.

Los mercados de bonos, sin embargo, pueden comenzar a contar otra historia que puede no tener el final feliz que espera Draghi.
El relajamiento cuantitativo del Reino Unido y Estados Unidos inicialmente redujo los retornos sobre los bonos, pero luego aumentaron gradualmente, al tiempo que la recuperación parecía estar fortaleciéndose. Es tan sólo durante los últimos meses que los retornos sobre los bonos han caído a causa de la reducción en los precios del petróleo, los temores de deflación en Europa y los riesgos geopolíticos que han generado nerviosismo en los mercados.

Los mercados de bonos del gobierno también se han visto impulsados por el inminente relajamiento cuantitativo europeo, que ha empujado algunos retornos sobre ingresos fijos hacia territorio negativo. Los bonos de más larga maduración están comenzando a dar retornos negativos, con algunos gobiernos europeos vendiéndolos a cinco años con tasas negativas.

En teoría, y asumiendo que el relajamiento cuantitativo de Europa siga un camino similar al del Reino Unido y Estados Unidos, los retornos aumentarán antes del verano.

Para junio de 2009, los retornos del Reino Unido y de Estados Unidos, que han tenido una relación inversa con respecto a los precios, habían aumentado de forma aguda, sugiriendo que las economías estaban componiéndose. No obstante, a pesar del optimismo de Draghi, un escenario de este tipo puede no darse en Europa.

Los retornos sobre los bonos podrían seguir estando deprimidos o en territorio negativo durante los próximos meses, al tiempo que la versión europea del relajamiento cuantitativo no logra seguir el patrón de sus antecesores.

Esto se reduce a oferta y demanda. Es decir, hay bastante demanda por parte del BCE para comprar. Quiere gastar al menos 1,1 billones de euros, o 60.000 millones de euros al mes, hasta por lo menos septiembre del próximo año. No obstante, el problema surge cuando hablamos de quién exactamente va a vender los bonos.

Los bancos necesitan bonos soberanos o de alta calidad para que sus balances cumplan con los requisitos de capital. Solvencia II pone exigencias similares a los grupos de aseguradoras y a los fondos de pensiones. En general, si los bancos, las aseguradoras y los fondos de pensiones venden sus bonos de alta calidad, deben reemplazarlos con otros bonos de alta calidad.

Esto quiere decir que el BCE tendrá que pagar un precio más alto para animar a las instituciones a que vendan sus bonos. Entonces, irónicamente, tendrían una buena posibilidad de obligar a que bajen los retornos y los lleven a un territorio negativo.

La idea de que las aseguradoras y los fondos de pensiones generarán activos más riesgosos, impulsando la economía con el dinero que habían ganado vendiendo sus bonos de gobierno y de alta calidad es, entonces, menos probable que se realice, pues la regulación restringe su libertad para comprar estos títulos de mayor riesgo, o más baja calidad.

Publicidad

¿Así que esto a dónde lleva al mercado y a la economía?
Nadie, si es realmente honesto, conoce la respuesta a esta pregunta. Sin embargo, probablemente quiere decir que el relajamiento cuantitativo europeo no será tan efectivo como el de Estados Unidos y el del Reino Unido hace seis años.
 El camino hacia la recuperación en Europa, que se ve dificultado por Grecia y las limitaciones de una moneda única, será más largo y más lento que en aquellos dos países.

Conoce más

Temas recomendados:

 

Comentarios
Sin comentarios aún. Suscríbete e inicia la conversación

Inscríbete a nuestros newsletters

Lo bueno que es estar informado y de una manera diferente desde tu correo electrónico.

Selecciona los newsletters que quieres recibir
Al inscribirte, aceptas nuestros T y C y nuestra Política de privacidad.
Infórmate rápido