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Ya Medellín está cómodamente instalado en la final cuando aún faltan dos fechas para terminar la ronda regular. Justo premio a una magnífica campaña y a una escuadra que ha tenido interesantes contribuciones al mercadeo y la publicidad del fútbol en Colombia.
Futbolísticamente no existe la menor duda de que los rojos son justos finalistas pese a sus pequeñas “lagunas”, expresadas sobre todo cuando juega en casa y por momentos se pierden los automatismos ofensivos, se confunden los roles y el equipo queda dependiendo única y exclusivamente de lo que pueda hacer Cano en el frente de ataque.
Medellín es un equipo equilibrado, en el que los hombres de marca, Córdoba, Julián Guillermo, en el medio aportan una interesante cuota de recuperación de balones. Son gente callada pero trabajadora, saben que en la marquesina de los elogios siempre los creativos o los definidores se llevan la mejor tarea, pero que sin ellos sería imposible. En el fútbol de hoy, esos dos volantes de sacrificio son tan claves como los que anotan o digitan las maniobras. Sin la pelota no se puede atacar.
Los tres que enlazan y llevan la pelota, el ‘Goma’ Hernández y Marrugo son discontinuos pero lúcidos. Cuando le agregan a Calle en el medio, tienen mejor funcionamiento y mayor equilibrio. Como también es claro que a Cano le va mejor cuando tiene la compañía de Mena en el frente del ataque. Mena le hace maniobras de distracción, le lleva defensores a los costados, le abre espacios y después Cano aprovecha y certifica.
Recuerda Germán Ezequiel Cano a delanteros tan potentes y goleadores como Ferrero, Sossa, Lóndero, Palavecino, de otras épocas pero con virtudes futbolísticas similares a las de este argentino que triunfaría en cualquier liga del mundo. Nivel excepcional, golazos, sin duda el mejor jugador del año en Colombia.
A Hernán Torres lo sacaron Ortiz y compañía cuando decidieron ‘españolizar’ a Millonarios en un salto al vacío que terminó terriblemente mal. Torres ha llevado a Tolima, Millonarios y ahora Medellín a las finales, saliendo campeón con los azules. En el DIM ha encontrado respaldo a su gestión y su premio es llegar al título.
También suena a revancha para Eduardo Silva, quien hizo una buena labor en Millos y ahora en el Medellín demostró que aprendió la lección. El plan de mercadeo del Poderoso, con 35 mil de promedio, hinchas nuevos ilusionados en esos colores, haciendo afición, es toda una lección que lamentablemente algunos no parecen entender.
Un año después, el DIM celebra los cien a lo grande.