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La vida es de los soñadores, de los que a pesar de los obstáculos siempre están en la búsqueda de las oportunidades, de los que creen que se puede, incluso sin tener un peso en el bolsillo. Y en este grupo podría estar encabezando la lista Jeyson Herrera Silva, un piloto colombiano que ha recorrido diferentes pistas de karts con un objetivo inquebrantable: ser campeón mundial.
No le teme al fracaso y por eso cuenta su historia con orgullo, pues “sin tener ni para el bus”, como él mismo lo reconoce, logró irse metiendo en una disciplina en la que se requieren recursos económicos para seguir adelante, encontrando en los inicios como patrocinador oficial a un ser especial. “Yo era consciente de que este deporte es demasiado costoso, incluso para los que tienen dinero, pero le pedí a Dios que me guiara y me ayudara y sin duda él ha sido mi soporte”.
Jeyson siempre se ha caracterizado por ser un hombre inquieto y en su adolescencia, cuando tenía 13 años, recuerda que salía del colegio con un brochure hecho en power point, en el que contaba su historia y en el que se presentaba como piloto, sin importar que su experiencia se resumía a las competencias en los llamados indoor, lugares en los que se comienzan a construir ilusiones y en los que muchos aspirantes aficionados se sienten figuras y protagonistas.
De hecho, Jeyson lo fue, dejando como impronta en el año 2009 un récord absoluto en pista en el “Indoor karting Colombia”, además de cinco podios, dos pole position y cinco victorias. Resultados que podrían resultar suficientes y parte de la anécdota para los que dicen ser realistas, pero no para él, quien seguía pensando que sí era posible dar el paso al kartismo profesional, por lo que le pidió a su madre de regalo de cumpleaños y de Navidad, no unos tenis o una muda de ropa, sino un curso en la EasyKart, teniendo como instructores a Martín Sala y Santiago Mejía. Y respondió al obsequio de la mejor manera, pues al final se convirtió en el alumno más aventajado, recibiendo además de las felicitaciones, un gran premio, representado en una competencia del Campeonato Nacional de la Easykart.
Fue así como en 2010 conoció la pista del Kartódromo Juan Pablo Montoya, un trazado situado en uno de los costados del Autódromo de Tocancipá, y que lleva el nombre del mejor piloto que ha dado el automovilismo colombiano. Estar en el escenario, con su casco y overol, fue algo indescriptible, que lo llenó de emociones, pues sólo un día antes de la competencia pudo dar sus primeras vueltas, cinco nada más, muy pocas para un novato, pero suficientes para mostrarles a sus rivales, 23 en total, de qué estaba hecho, pues estuvo dentro de los tiempos de los más experimentados. No obstante, una falla mecánica no le permitió estar en carrera, aunque como anécdota quedaron los 200 dólares que fueron aprobados por el rector de su colegio, el San Felipe Neri, lo cuales fueron utilizados para obtener su primera licencia como piloto profesional.
La empresa Tecfin, gerenciada por el Helbert Otero, se unió a la causa y se convirtió en el principal patrocinador, con un aporte de 20 millones de pesos, unos 5.000 dólares aproximadamente. Una cifra importante en otro ambiente, pero mínima para los deportes a motor, por lo que debía ser bien administrada y para ello contó con el apoyo de Jaime Berrío (padre de Jerónimo Berrío, hoy en la Ligier European Le Mans Series-JSP4) y por el preparador Fernando Ríos. Así las cosas, el escaso presupuesto sirvió para comprar un viejo motor Rotax y un chasis CRG. Sin el material que se requiere para estar en la punta, Jeyson fue sumando kilómetros y competiendo al lado de grandes estrellas del kartismo nacional, en la categoría Sénior de la Rotax, entre quienes sobresalían Tatiana Calderón (hoy en IMSA), Juan Camilo Acosta, Sebastián Villamil, Juan Diego Alzate y Nicolás Daza, entre otros. Tratando de ‘estirar’ el dinero pudo estar en cuatro carreras, obteniendo como mejor resultado una sexta posición, que para un joven del barrio Venecia, al sur de Bogotá, pasajero de Transmilenio y de flotas para ir al Autódromo, resultaba toda una proeza.
El tiempo comenzó a pasar de manera veloz, al igual que él conducía su kart, y Jeyson tuvo que enfrentarse de nuevo a uno de sus principales rivales de la vida, el dinero, que empezó a escasear y como consecuencia lógica, sus actuaciones en la temporada de 2011 ya eran esporádicas. Al no tener presupuesto para contratar un mecánico y no contar con apoyo técnico, le tocó asumir diversos roles, algo que fue bien visto en el ambiente, recibiendo apoyo de preparadores, que se daban mañas para darle gasolina, llantas usadas y otra serie de elementos que se requieren en una carrera, además de asesoría de técnicas de manejo.
Su historia no fue ajena dentro de los directivos y Otto Rico, el dueño de la categoría Rotax, también le tendió la mano para poder mantenerse activo. Nunca se ha cansado de tocar puertas. Lo hizo también con su padre, oficiando como asistente de odontología, y se dio a la tarea de contarle su historia a Jesús Guerreo (el padre de Steven y duelo de Servientrega), Luis Carlos Sarmiento (Director grupo Aval), Jairo Clopatofsky (Director de Coldeportes en su momento), Carlos Saldarriaga (Gerente de relaciones de Bavaria), Ómar Leal (gerente de Omega) y su hijo Ómar Julián (hoy desarrollador de vehículos de carreras) y empresas como Pony Malta, Gulf, Motul y Echbel (dueños de Vortex Colombia).
Otro ángel en su camino fue Diego Forero, quien le dio la posibilidad de trabajar con el equipo DF Racing. “Allí aprendí mucho y encontré una persona que, con metodología, experiencia y conocimiento, me supo transmitir muchas de las cosas que actualmente conozco y aplico en las carreras. Pero algo que valoro mucho es que me dio la posibilidad de dar mis primeros pinitos como entrenador e instructor de carreras, en la Escuela de Karts de Autódromos S.A. Esto me permitió tener por fin un lugar en donde trabajar en mi kart con herramientas, sin la necesidad de pedir prestado”, recuerda con nostalgia Jeyson.
Su perseverancia y el no darse por derrotado lo llevaron a su primera participación internacional, en el Suramericano Rotax de 2012, en el que fue descalificado por no haber tenido el peso reglamentario. Una gran frustración para el joven de 16 años, a quien le quedó como ‘premio’ el haber probado durante seis giros el TonyKart último modelo del ecuatoriano Abraham Parra, con el que marcó tiempos de punta.
Fue en 2013 cuando su primera victoria como profesional lo estaba esperando con los brazos abiertos. Se dio en la Easykart, con un kart que le aportó la organización, y tras haber partido en el segundo lugar de la grilla. Fue un fin de semana de ensueño, pues a la victoria le sumó la vuelta más rápida, superando a pilotos de la talla de Martín Sala, Nicolás Daza, William Barbosa y Mario Villamarín.
La experiencia alcanzada y los kilómetros recorridos le abrieron una nueva ventana, al convertirse en el entrenador personal de Santiago Domínguez (caleño de cinco años), trabajo por el cual recibía una contraprestación económica, que debía complementar ejerciendo su labor de mecánica en un taller de motos eléctricas, en el barrio Chapinero, propiedad de Camilo Matiz. Jeyson también compitió en la Carrera de Estrellas de Medellín, en 2013, un evento internacional organizado por Connie Freydell, y que buscaba recaudar fondos para su Fundación Fórmula Sonrisas, y a la que eran invitadas figuras del automovilismo mundial. Meses después tuvo su última carrera y el haber logrado un cupo para estudiar Administración de Empresas en la Universidad de Palmira, lo llevó a mirar hacia otros rumbos, quedando como recuerdos el casco, el overol, las zapatillas y dos pares de guantes.
Pero se trataba de una entrada momentánea pits, pues en su interior él sabía que había nacido para ser piloto. “Fue un momento complicado, pues comencé a pensar que tenía que hacer algo en la vida y no solo ir al kartódromo para que me regalaran la gasolina y las llantas para correr. Por eso monté un negocio de tecnología (venta de teléfonos, computadores, etc.) a través de una página de internet (vendobarato), una de las empresas ganadoras del concurso de la gobernación del Valle “valle inn” y finalista del Fondo Emprender, el Fondo de Capital Semilla más importante y reconocido en Colombia. También me convertí en socio de la Fundación First Position Science, dedicada a apoyar jóvenes deportistas para que puedan cumplir sus sueños”, afirma Jeyson con orgullo.
El destino siguió jugando a su favor y en 2018 se le dio la posibilidad de realizar sus prácticas universitarias en México, gracias a una beca otorgada por la Universidad Nacional. Pero sin pensarlo, se le estaba dando una nueva oportunidad para tener contacto con el deporte de sus amores. “El Red Bull Kart Fight fue una competencia desarrollada en varias ciudades del país azteca, en búsqueda de los pilotos indoor más rápidos y talentosos de México. Al enterarme de la convocatoria sentí una gran emoción y decidí participar. Después de varias competencias y filtros, me convertí en el único extranjero entre los finalistas. Pero también se me dio la posibilidad de tener un acercamiento con autos de competencia, en el GNP Driving School, en el Autódromo de los Hermanos Rodríguez, con la participación de pilotos de karts y automovilismo. Gané por la vuelta más rápida, por mi progreso y habilidad al volante, al mando de un Subaru Impreza WRX”, recuerda con emoción el colombiano.
Otro de los sueños de Jeyson era poder asistir a un Gran Premio de Fórmula Uno y lo logró gracias a un concurso de Facebook y gracias a una publicación que tuvo el mayor número de comentarios y likes. Y también pudo estar los tres días de competencia, al ser ganador de una convocatoria de Renault, que invitaba a los seguidores a tomarse la mayor cantidad de selfies con vehículos de la marca del rombo.
Su periplo por México le dejó grandes satisfacciones y como a tantas personas, la pandemia lo obligó a hacer un alto en el camino. No obstante, en 2022 decidió viajar a Estados Unidos con la intención de entablar contactos para su emprendimiento. Y no desaprovechó la oportunidad de la visita de la Fórmula Uno a la ‘Ciudad del Sol’ y le dio el sí a la recolección de basuras durante el evento, pero con la intención de tener contacto con personalidades de la categoría.
“Lo de recoger basura era lo de menos, pues mi objetivo real era tener acceso al paddock y poder hablar con personas importantes de la Fórmula Uno”. Y gracias a la llamada ‘malicia indígena’, “logré llegar después de dos días de cacería hasta donde el director de la escudería Red Bull, Christian Horner, al que tuve acceso a través de su secretaria (la del escándalo), y le pedí simplemente queme tuviera en cuenta para algo en su equipo”.
En 2022 se planteó de nuevo regresar a las pistas y comenzó de hacerlo de manera progresiva, comenzando con las pistas de alquiler y poniéndose retos de ganar carreras. Pero la ausencia de victorias lo llevaron a creer que el sueño había terminado y pensó dar un paso al costado, pero sus amigos y familiares lo motivaron para continuar adelante.
Y regresó con todo al Kartódromo de Tocancipá, siendo primero en la Formula St4ge, con récord de pista. De ahí pasó al Campeonato Nacional Tillotson T4 Series, una competencia previa al Panamericano disputada en Villavicencio, logrando también la victoria, y un mes después se quedó con el título del certamen internacional, en la pista del departamento del Meta, obteniendo además la pole position y la vuelta más rápida. Este resultado le dio un cupo para el Mundial en España en 2023 y para poder estar presente contó con el concurso de Bodytech, Air Europa, Grupo Arquib y NS Dental, entre otras. Arrancó de 20 y terminó de 14, “pues pasaron muchas cosas y es el resultado de no haber organizado mejor las cosas, pues allá el nivel es muy alto”, dice con sinceridad. Es coach oficial y certificado por la Federación Colombiana de Karts, en la Escuela de Karts St4ge, Vortex, Baby Rokker, Tillotson y Rent 4.
Antes de correr el Mundial se puso en contacto con la pista de karts más importante de Estados Unidos (Orlando Kart Center), a través de Instagram y correo electrónico, y de nuevo se ofreció ayudarlos en lo que fuera, a cambio de poder aprender al lado de los mejores pilotos del mundo, entre ellos Matheus Morgatto.
En la actualidad vive en una habitación adaptada en la bodega del kartódromo, es el todero de la pista y entrena a diario con el equipo estadounidense, junto con pilotos de la talla de Chase Buscaglia, Tyler McIntyre, James Andress y Enzo Vidmontiene, en Palmetto Florida. Pero en su mente está el ser protagonista del Mundial en Europa, que se disputará en el mes de septiembre, junto con uno de sus nuevos mentores, Jake Mottaz, dealer de T4 Series para Estados Unidos y dueño del kartódromo.
“Por alguna razón Dios me trajo acá. Quiero ser el primer campeón mundial de karts en el país y para eso me estoy preparando. Estar con los mejores en el mes de septiembre en el Kartódromo Lucas Guerreo de Valencia, España, hace que sienta que este sueño sí es posible. En eso camino estoy y sé que mi presente y futuro está acá en Estados Unidos y por eso estoy aplicando para la visa EV1 (talento extraordinario). No me doy por vencido”…
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