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El episodio del secuestro del general Alzate y su posterior liberación deben generar una acción por parte del Gobierno y las Farc, que saben que la pelota está en el campo de los negociadores de la paz.
Esa es la conclusión a la actual situación si nos aproximamos al problema desde la llamada teoría de juegos o el estudio matemático de la estrategia tras las decisiones racionales. En las siguientes líneas voy a hacer el esfuerzo de explicarlo sin aburrirlos y, al mismo tiempo, no cometer muchos errores. No se vayan.
En teoría, todas las negociaciones de paz, y por supuesto la que ocurre en Cuba, pueden ser analizadas bajo la lente de las matemáticas y las ciencias sociales. Lo que nos lleva a plantearnos, ¿Qué dice la teoría sobre un escenario de negociación donde las partes son egoístas en el sentido que buscan su propio beneficio? La teoría de juegos plantea la situación desde el dilema del prisionero, que concluye que la estrategia individual que deja el mayor beneficio para las dos partes es el de la cooperación. Entonces, ¿cómo lograr que dos partes enfrentadas cooperen entre sí, si al mismo tiempo tienen incentivos para traicionarse y obtener beneficios en el corto plazo a pesar de que en el largo pierdan conjuntamente?
Aunque usted no lo crea, la teoría también tiene respuesta sobre el caso y ésta fue planteada por Robert Alxelrod en 1980 en su libro La evolución de la cooperación. Según él, los jugadores deben ceñirse al Tit For Tat, es decir, la “retaliación equivalente”, una estrategia ganadora en un concurso de computadores y matemáticos que buscaban resolver el problema teórico de la cooperación hace ya mas de 30 años. Sorprendentemente fue el camino más simple a un problema tan complejo y se definió así: la mejor estrategia en una negociación es que las partes busquen siempre la cooperación, iniciando los encuentros cooperando y luego replicando la acción de su contrincante. Si su oponente fue cooperativo, entonces lo mejor es responder positivamente, pero si su contraparte fue negativo, lo mejor será actuar de la misma manera, pero sólo una vez. Luego, dice la teoría, se debe esperar a lo que haga su contraparte en la siguiente ronda. Si ésta responde positivamente, lo mejor nuevamente es hacer lo mismo. Así las cosas, dice la teoría, los dos jugadores rápidamente entenderán que lo mejor es hacerse pasito y no traicionarse.
¿Aún están allí? Si llevamos esta teoría a los recientes desarrollos del proceso de paz podríamos pensar que el juego entre las partes tuvo una traición cuando las Farc secuestraron al general Alzate, lo que llevó a que el Gobierno respondiera suspendiendo los diálogos. Luego, la guerrilla anunció que los liberaría mostrando nuevamente buena voluntad. ¿Qué dice la teoría? Que el Gobierno debe responder positiva y equivalentemente al gesto de la guerrilla.
Eso las Farc lo saben y, por lo tanto, ya han dicho que la reanudación de las conversaciones de paz se hará no sin antes evaluar nuevamente las condiciones. Como se dan cuenta, la teoría dice que el Gobierno deberá ser benévolo con su posición.
Si aguantaron hasta acá, nos damos cuenta todos de que por antipáticas que sean las negociaciones, éstas son racionales y responden a acciones que aunque a veces indeseables, exigen respuestas lógicas que lleven a resultados que beneficien a todos. Precisamente es por eso que los diálogos duelen, porque las negociaciones no se hacen con lo que nos sobra, si no con lo que nos falta.
* Luis Carlos Vélez, director de Noticias Caracol