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El precio del petróleo Brent oscila esta semana en torno a los US$78 por barril, US$35 menos que al comienzo de 2014.
El descenso se ha intensificado desde mediados de septiembre y ha tocado niveles que no se registraban desde los últimos meses de 2008, en medio de la peor crisis económica en tiempos de paz desde la Gran Depresión de 1929. ¿Quiere eso decir que el precio del petróleo está anunciando una nueva recesión global? Muy probablemente no. Simplemente estaría certificando un escenario de crecimiento bajo.
Hay distintos factores que están afectando los precios del petróleo. Primero, la apreciación del dólar favorece la salida de flujos de capital de esta materia prima, que, como otras, es también un activo financiero. En segundo lugar, las perspectivas de oferta petrolera se están revisando al alza, por causas de corto y de medio y largo plazo. Finalmente, las perspectivas de demanda de petróleo se han revisado a la baja, ya que la recuperación económica global pierde fuerza.
En BBVA Research consideramos que el actual descenso de precios tiene que ver en el corto plazo con el deterioro de las perspectivas de crecimiento económico, pero que existe también un efecto de oferta, de mayor producción, que persistirá a mediano plazo. Así, estaríamos ante un choque positivo sobre la economía mundial. Petróleo más abundante a precios más bajos aumenta la renta disponible de hogares y empresas consumidoras, lo que favorece el gasto en consumo e inversión.
Si finalmente la ganancia de renta disponible derivada del menor gasto en energía se dedica más a ahorrar o pagar deuda que a gastar, estaría ocurriendo lo mismo que con las medidas de aumento de la liquidez o de ayuda fiscal (donde las haya habido). Hogares y empresas seguirían aprovechando sus mejoras de renta para recomponer sus balances, antes de aumentar su demanda decididamente. Habrá que estar atentos.
*J. Julián Cubero, Economista jefe de escenarios económicos de BBVA Research.