Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
/
El nuevo canciller, Jaime Bermúdez, está decidido a realizar un ‘revolcón’ diplomático y administrativo en el Ministerio de Relaciones Exteriores, y así se lo hizo saber a los miembros de la Comisión Segunda del Senado, célula legislativa encargada de discutir los temas de la política exterior colombiana, a quienes les anunció que pedirá al Congreso facultades extraordinarias para una reforma estructural en la Cancillería.
El vicecanciller, Camilo Reyes, le explicó a El Espectador que la idea es realizar unos “cambios integrales”, que incluyen un análisis estructural de todos los estamentos de ese ministerio, una revisión a los sueldos de los funcionarios de la Cancillería y un detallado estudio de la carrera diplomática y consular. No precisó si se está pensando en eliminar sedes diplomáticas.
El proyecto de reforma a la cartera de Relaciones Exteriores está en borrador todavía, y para puntualizar algunos aspectos el Canciller está escuchando inquietudes no sólo de los legisladores, sino también de algunos gremios económicos y del cuerpo diplomático acreditado en Colombia, con quienes se ha reunido en los últimos días.
La última palabra, sin embargo, la tendrán los congresistas, quienes deberán decidir mediante el voto el futuro de estos cambios. Bermúdez no la tendrá fácil, pues desde ya algunos parlamentarios aseguran que otorgarle facultades extraordinarias va a estar complicado.
Así lo dijo el senador del Partido de la U Jairo Clopatofsky, quien opina que “las facultades extraordinarias son propias de la rama legislativa para poder laborar”. También aclaró que hasta el momento el asunto se ha tratado en diálogos informales.
Por su parte, Manuel Ramiro Velásquez, presidente de la Comisión Segunda, afirmó que por ahora prefiere visualizar el programa que el Canciller tiene pensado ejecutar. “Hemos citado al ministro Jaime Bermúdez, para que nos explique los tratados con otros países”.
Marta Lucía Ramírez, senadora de la U, indicó que el objeto de la reunión con Jaime Bermúdez era el de buscar mecanismos para poder ayudar a un trabajo armónico en la política externa. “Nos contó de la misión que se viene construyendo desde el Gobierno para el gasto público en el servicio internacional”.
En opinión de Ramírez, los cambios que deben darse en la diplomacia tienen que hacerse por medio de un fortalecimiento y de una profesionalización de la carrera diplomática.
Juan Manuel Galán, duro crítico del ex ministro de esa cartera Fernando Araújo, reprochó el hecho de que “el Gobierno sólo convoca a la Comisión Asesora en momentos de crisis”. Y recordó que los mejores funcionarios del Ministerio de Relaciones Exteriores están prestados a otras entidades. “Quiero decir que los peores sueldos del Estado son los que tienen en la Cancillería y fuera de eso los que se encuentran laborando en el exterior deben pagar un impuesto sobre la renta”.
Otro miembro de la oposición, la vocera del liberalismo Cecilia López, fue más allá al asegurar que el presidente Álvaro Uribe “desprecia la diplomacia”. La respuesta del Canciller ante los reclamos de los miembros de la Comisión Segunda es que se “trabajará conjuntamente”.
Pero no sólo los opositores le expresaron preocupaciones. También los integrantes de la coalición afirmaron que los ministros que han pasado por el Palacio de San Carlos no le han dado mucha importancia a la célula que se encarga de los temas internacionales.
Por su parte, Alexandra Moreno Piraquive, quien no pudo asistir al diálogo convocado la semana pasada por el Gobierno Nacional, reveló que tuvo la oportunidad de conversar vía telefónica con Bermúdez y aseguró que él se comprometió a impulsar las reformas que sean necesarias para mejorar la política exterior.