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El hecho ocurrió el 20 de diciembre de 2006. Ese día, tropas de la Sexta Brigada, al mando del teniente William Eduardo López Pico, informaron que durante combates con el Ejército, cinco presuntos paramilitares habían sido dados de baja en el corregimiento de El Totumo, a 10 minutos de Ibagué.
Según la versión de los uniformados, se ubicaron en el kilómetro cinco de la vía porque tenían información, según la cual a esa hora (6:00 a.m.) la banda de delincuentes pretendía atracar un bus de Velotax y cometer un secuestro en el lugar.
Los militares aseguraron que los cinco jóvenes se movilizaban en un vehículo rojo y que cuando les hicieron la señal de pare, comenzaron a dispararle a la patrulla, se bajaron del carro, entonces se presentó el combate.
Como consecuencia murieron Rubén Fernando Sánchez Morales, de 36 años; Jeison Méndez Zorro, de 23 años; Alexánder Jaramillo Quitora, de 32 años; Dorancé Enciso Medina, de 36 años, y Armel Ramírez Lozano, de 36.
Desde ese día, esposas, padres y hermanos de las víctimas iniciaron una lucha imparable para demostrar la inocencia y limpiar los nombres de sus seres queridos, comerciantes que habían viajado ese día porque iban a celebrar en una finca la final del campeonato de fútbol del barrio.
“A nuestros familiares los masacraron injustamente para poder mostrar un falso positivo”, afirma María Ruth, hermana de Rubén Fernando Sánchez Morales, a quien según el informe de medicina forense le propinaron 17 tiros, varios de ellos por la espalda.
Según un investigador de la Fiscalía, que omitió su nombre por razones de seguridad, las evidencias son suficientes para demostrar que en el lugar de los hechos no se presentaron combates, sino una matanza a sangre fría y que hubo manipulación de la escena del crimen.
El Espectador conoció varias de las pruebas valoradas: uno de los hechos que más llama la atención es el caso de Rubén Fernando Sánchez. Este joven fue hallado con una pistola en la mano derecha, y el dedo índice en el disparador, sin embargo, se logró comprobar que era zurdo.
Además, Rubén Fernando había recibido un disparo en su antebrazo derecho y en la cabeza, lo que lo imposibilitaba para agarrar algo, dice el informe del perito.
Asimismo, se evidenció que fue movido del lugar de manera brusca, ya que a su camisa le faltaban los botones, lo cual para el investigador demuestra que se los arrancaron al hacer el esfuerzo para levantarlo y trasladarlo. El cuerpo de Rubén Fernando fue encontrado a 20 metros de su masa encefálica.
Otra evidencia tiene que ver con que aunque los soldados aseguraron que los cinco jóvenes dispararon desde el carro y que esto originó el cruce de fuego, el vehículo no presenta ningún impacto.
Esto indica que cuando el Ejército les hizo el requerimiento para que pararan el carro, ellos bajaron sin oponer resistencia, indica el investigador. De igual manera, manifiesta, los cinco jóvenes presentaban disparos por la espalda.
“Con esto podemos determinar que no se presentó enfrentamiento como lo dijeron, porque cómo una persona va a disparar contra su contendor estando de espalda”, señala el investigador, y agrega que además uno de ellos (Dorancé Enciso) fue hallado con las manos sobre su cabeza, lo que para las autoridades es señal de sometimiento.
Estas y otras evidencias como la ubicación del vehículo, de las tropas y algunos testimonios serán a las que se enfrentarán los militares a partir del 10 de noviembre en la Fiscalía 25, Unidad de Vida, en Ibagué.
El abogado de las familias, asignado por la Defensoría del Pueblo, Cayetano Vásquez, indicó que este ha sido un caso muy demorado, pero que hay satisfacción en las familias por el llamado que hizo la Fiscalía.
Según Vásquez, la justicia penal militar ha hecho sus propias averiguaciones y deberá dar a conocer los resultados a la justicia ordinaria que fue facultada por el Consejo Superior de la Judicatura para llevar el caso.
El comandante de la Sexta Brigada, coronel Ricardo Bernal, afirma que cuando el hecho ocurrió él no estaba al mando de la Sexta Brigada; sin embargo, dice que el ánimo de la Institución a su cargo es que haya transparencia y se aclaren los hechos.
“Si ya hubo llamado de la Fiscalía debe ser que se encontraron méritos y lo que esperamos es que se conozca la verdad”, indicó.
Además del teniente William Eduardo López Pico, están involucrados en el hecho: cabos segundo Darwin Humberto Medina Quiroga y Albeiro Buitrago Murcia, y los soldados profesionales José González Never, Luis Antonio Silva, José Enrique Váquiro Moreno, Carlos Augusto Acevedo Ramírez, Max Devia y Hugo Melo López, entre otros.