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En medio de la reciente negativa de Diego Fernando Murillo Bejarano, alias Don Berna, para seguir colaborando con la Unidad de Justicia y Paz en el esclarecimiento de crímenes de lesa humanidad, homicidios selectivos y masacres, la Fiscalía vinculó al ex jefe paramilitar a la investigación por los asesinatos de los investigadores del Cinep Mario Calderón Villegas y Elsa Alvarado Chacón, ocurridos hace 12 años en Bogotá.
La determinación fue adoptada por el ente acusador con base en las declaraciones que entregaron los ex comandantes paramilitares Hébert Veloza, alias H.H., e Ignacio de Jesús Roldán, alias Monoleche. Los dos coincidieron en manifestar que para la época del ataque contra los investigadores, el 19 de mayo de 1997, los jefes de la banda La Terraza (que perpetró los homicidios) eran Don Berna y otro sujeto conocido con el alias del Negro Elkin, quien al parecer fue asesinado.
Como consecuencia del atentado también perdió la vida Carlos Alvarado Pantoja, padre de la investigadora, y resultó gravemente herida su esposa, Elvira Chacón de Alvarado. Para la Fiscalía es claro que el asesinato de Calderón y Alvarado, quienes además eran pareja, fue parte de un plan criminal que cobró la vida de otros defensores de Derechos Humanos orquestado en la finca La 15, localizada en la región de Urabá, donde se reunía el entonces comandante de las Auc, Carlos Castaño, con sus subordinados y demás miembros de la organización.
Incluso en sus confesiones, alias H.H. fue más específico y aseguró que de boca de Carlos Castaño escuchó que Don Berna había tenido relación directa con los homicidios. Asimismo, recordó, al igual que Monoleche, que el modus operandi luego de los asesinatos era el mismo: acabar con los sicarios para borrar toda huella que conectara a los autores intelectuales con los hechos criminales, como también sucedió en el homicidio de humorista Jaime Garzón.
Calderón y Alvarado fueron sorprendidos en su apartamento del séptimo piso del edificio Quinta de la Salle, en Bogotá, por hombres fuertemente armados vestidos con overoles y cachuchas, quienes luego de reducir al celador y a un estudiante que se encontraba en las escaleras cuando ellos subían, derribaron la puerta del lugar de habitación y dispararon de manera indiscriminada contra las personas que encontraron allí.
El hijo de los dos investigadores, de tan sólo 3 años de edad, sobrevivió porque fue escondido en un armario. Mario Calderón había sido sacerdote jesuita y trabajó en Tierralta (Córdoba). Después laboró con el Cinep, fue profesor en centros universitarios y formó parte de instituciones dedicadas a la promoción de la ecología, como la Asociación Reserva Natural Sumapaz. A su turno, Elsa Alvarado era comunicadora social y también trabajó como investigadora del Cinep. En procura de avanzar en está investigación, la Fiscalía ya inició los trámites con las autoridades judiciales de EE.UU. para lograr que Don Berna pueda ser escuchado en versión libre en éste y otros casos de interés.
No obstante, el ente acusador espera que se pueda superar el escollo planteado por el ex jefe paramilitar, quien se niega a seguir colaborando con la justicia colombiana con el argumento de amenazas contra él y su familia. Por ahora una comisión de la Corte Suprema de Justicia, encabezada por el magistrado auxiliar Iván Velásquez, que se encuentra en Estados Unidos, tratará de hablar con Don Berna esta semana.