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Íngrid Betancourt aspira a ser la voz de quienes no la tienen

Ingrid Betancourt, quien recibirá este viernes en Oviedo el Premio Príncipe de Asturias de la Concordia, afirmó el jueves que sólo aspira a "ser la voz de los que no tienen voz".

EFE
23 de octubre de 2008 – 06:35 a. m.

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"Cuando veo a tantos periodistas frente a mí siento que tengo una linda oportunidad de decir lo que creo que otros quisieran decir y no pueden hacerlo", aseguró Betancourt en una conferencia de prensa en Oviedo.

Betancourt, imagen del conflicto interno que sufre Colombia, consideró este jueves que no le corresponde a ella decir si es "símbolo de algo".

La fortaleza demostrada por Ingrid Betancourt durante sus más de seis años de cautiverio a manos de las Farc y su firme defensa de los derechos humanos le valieron el Premio Príncipe de Asturias de la Concordia.

Betancourt, con nacionalidad franco-colombiana, agradeció la "calurosa" acogida que le está dispensando la región de Asturias, en el norte español, y aseguró que las horas transcurridas en Oviedo están siendo el momento de "mayor alegría" desde su liberación en julio pasado.

Reconoció que los seis años de cautiverio han desencadenado muchos cambios en ella, tanto en su visión del mundo como del conflicto armado que vive Colombia desde hace décadas.

"Para mí el mundo ahora es diferente y siento que está en peligro", porque tiene sus bases frágiles, subrayó Betancourt, quien, no obstante, estimó que los periodos de crisis "son un excelente momento para rectificar y cambiar".

La ex secuestrada se mostró "muy optimista" de cara al futuro y relató que ve en la sociedad, especialmente en los niños y en los jóvenes, "otra dimensión" del ser humano.

La ex candidata presidencial reclamó que se actúe "más con el corazón y no tanto con la cabeza y, sobre todo, huyendo de los intereses inmediatos".

Sobre el conflicto que vive el país, Betancourt explicó que en el pasado pensaba que la guerrilla "era una respuesta a un sistema que no funcionaba bien" y hoy opina que "es un subproducto de ese mismo sistema que no funciona bien".

"Ha sido un cambio absoluto en mi manera de entender el problema", subrayó, para añadir que su país debe superar "odios y rencores".

La defensora de la libertad y de los derechos humanos pidió a la guerrilla que abandone su "rigidez mental" y "acepte el juego democrático, deje las armas, libere a los secuestrados y dé la oportunidad a los colombianos de construir un país grande en el que quepan todos".

Insistió en su defensa del diálogo entre el Gobierno de su país y la guerrilla como solución al conflicto armado y aconsejó a ambas partes que "busquen el momento y el lugar más adecuados" para negociar.

 

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