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La selección femenina afronta este viernes un desafío inédito en su camino al Mundial de 2027. Tras un inicio perfecto en la Liga de Naciones Femenina —que marca, además, el arranque de las primeras eliminatorias femeninas de la historia en Suramérica—, la tricolor visita, a las 4:00 p. m. de Colombia, la altura de La Paz en la tercera fecha. El partido será en el estadio Hernando Siles, un escenario difícil, incluso para equipos habituados a competir en condiciones extremas.
Colombia llega con campaña perfecta. En la primera fecha, jugada en Medellín, la tricolor venció 4-1 a Perú con autoridad y buen funcionamiento. Luego, en Quito, derrotó 2-1 a Ecuador, en un partido complejo que sirvió como anticipo de lo que significa competir en la altura. Aun así, ese triunfo fue valioso no solo por los puntos, sino por la capacidad del equipo de sostener la calma cuando la intensidad del rival y el desgaste físico comenzaron a pesar.
Ahora el reto se multiplica. No existen antecedentes de la selección femenina en La Paz, pues estas eliminatorias se disputan por primera vez en el continente y la Copa Libertadores Femenina, que podría ofrecer algún parámetro, se juega generalmente en sedes neutrales y nunca en territorio boliviano. El reciente partido en Quito es la única referencia cercana: Colombia ganó, pero tuvo que recurrir a la paciencia táctica y al control emocional para resolver un duelo que, por momentos, se inclinó hacia la exigencia física.
Bolivia, por su parte, llega con dos derrotas contundentes: 4-0 frente a Ecuador y 5-0 ante Chile. Sobre el papel Colombia es favorita para mantener su liderazgo, pero el cuerpo técnico ha insistido en no confiarse. “Todas las selecciones Conmebol han aumentado su nivel, incluyendo Bolivia”, advirtió el entrenador Ángelo Marsiglia, subrayando que la evolución regional obliga a preparar cada partido como si fuera decisivo.
El técnico también remarcó la importancia de la serenidad para afrontar la altura. “Una cosa es el relajo y otra cosa es tener paciencia. Eso va a ser vital para sacar un resultado positivo”, afirmó, consciente de que un mal manejo del ritmo puede desgastar al equipo en exceso. Su mensaje encaja con su visión del proceso: “El fútbol nuestro crece cada vez más. La idea es que podamos exportar más jugadoras y que sean protagonistas”.
Colombia llega con confianza, pero también con cautela. El reto ya no es solo ganar, sino demostrar que puede imponer su estilo incluso en los escenarios más adversos.
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