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Camargo y el Tolima

Iván Mejía Álvarez
15 de noviembre de 2014 – 09:00 p. m.

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De la dramática final de la Copa Postobón entre Santa Fe y Tolima, la memoria perdura con la imagen de Gabriel Camargo arrodillado con la copa a su lado, su gesto victorioso, rodeado por sus jugadores, dirigentes y cuerpo técnico.

Todos a una querían compartir el trofeo con quien es el hombre fuerte, el único responsable de todas las políticas del cuadro de Ibagué.

Don Gabriel tiene fama de ser un hombre duro en la parte económica. Seguramente por eso, por duro y férreo en sus políticas monetarias, Camargo es uno de los hombres más ricos del país. Los botaratas nunca hacen plata, el despilfarro nunca acompaña la riqueza, la ostentación tan sólo lleva a la quiebra y a malgastar el dinero en el boato, el lujo y la arrogancia. Camargo paga relativamente bien, pero no se deja llevar de la alegría para ofrecer lo que no puede cancelar. Dicen que negociar con él es toda una prueba de esfuerzo, pero que finalmente reconoce quién merece el dinero.

Camargo también tiene fama de ser un hombre muy cumplido y la historia cuenta que durante todos estos años en que ha estado inmerso como el hombre fuerte del Tolima nunca se han presentado conatos de huelgas por el impago de los sueldos y deudas. El 30 de cada mes está el dinero y los jugadores, ganando de pronto menos, tienen la seguridad de que les van a pagar a tiempo.

Este Tolima campeón de la Copa Postobón tiene el sello de Camargo. Varios jóvenes que han llegado desde la época del Tucho Ortiz, jugadores encontrados en el continuo desplazamiento de los veedores del Tolima por todos los rincones del país. El equipo de Ibagué se caracteriza por darles salida a los jóvenes, por creer y formar talento. Ojo con el zaguero Quiñónez, el lateral Delgado, quien juega bastante bien, el volante Barrios y ese joven Ibargüen, que demostró muy buenos modales futbolísticos, talento, gambeta y habilidad.

Premio también para Gamero, un técnico humilde y trabajador, que respetó una consigna: su equipo tiene que querer la pelota y unirse alrededor del balón. Cuando está Chará resulta fácil porque el volante gusta del balón y pone a todo el equipo a unirse a su alrededor.

Buen triunfo del Tolima y una revancha para ese amante del fútbol: Gabriel Camargo. Sin su presencia, Tolima sería un equipo de la B. De pronto ni existiría.

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