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Violencia futbolera

Mario Fernando Prado
13 de noviembre de 2014 – 10:30 p. m.

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Mientras los heliotropos de la burocracia futbolera mundial se soban las manos con el negocio del balompié, en el que hay tanta o más corrupción que en la política, la violencia en los estadios hace su agosto sin que se tomen las medidas drásticas que estas situaciones exigen.

Lo sucedido en Cali el pasado domingo no puede quedarse en las sanciones que acaba de imponer la Dimayor: una multica al América, dos partidos sin público —habrase visto mayor paradoja en el llamado deporte de masas por excelencia— y la prohibición de que las barras bravas ingresen luciendo la camiseta y portando pancartas del equipo.

¡Qué desfachatez! Y mientras tanto, ¿qué pasó con la suerte de los 18 heridos y los destrozos a buses, vitrinas, casas cerca del estadio y el clima de zozobra que se vive desde antes, durante y después de los encuentros?

A quien debieran sancionar es a la Policía, que dice que cuida con tres anillos de seguridad las inmediaciones del estadio y sus entradas con un balance que hace pensar, más que en su ineficiencia, en un contubernio con los tales hinchas que ingresan desde drogas hasta navajas, cuchillos y machetes.

Pero como el Tongo le dio a Borondongo, en una manera rápida de pasarle la pelota al otro, en esas se quedan y todo entra a formar parte del periódico de ayer, mientras que a los amos y señores del balompié internacional todo eso les vale un hongo y se limitan a sugerir (!) que las sanciones no sean tan duras porque se les agua el negocio; y a quien corresponde le da físico culillo ejercer la autoridad porque detrás está don Billete.

Ayer fue en Cali, mañana en cualquier estadio. Ayer fue con el América, mañana con cualquier equipo. Es preciso que se ponga en ejercicio al menos la ya tristemente célebre ley del fútbol y otras medidas que sospechosamente engavetaron de miedo a que se resienta la afición y no se puedan solventar los altos costos de las directivas y demás chupasangres de ese descrédito mundial llamado el fútbol profesional.

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