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María Jesús Galán, una monja de clausura del convento de Santo Domingo el Real (Toledo, España), fue expulsada por las directivas, que le recriminaron su avidez por la computadora y las redes sociales.
Conocida como Sor Internet, la monja de 54 años era la encargada de digitalizar el archivo del monasterio e incluso llegó a recibió un premio de la Junta de Castilla-La Mancha por su trabajo.
Aprovechando las ventajas de las redes sociales, la monja comunicó a sus más de 300 seguidores la noticia: “Me han echado. Hay unas keniatas que me han hecho la vida imposible. La envidia ha jugado una mala pasada y han ganado ellas”.
Entre otros detalles, reveló que el delegado de vida religiosa, la priora y otras dos monjas fueron los encargados de decidir su suerte.
Consultado sobre el caso, el Arzobispado de Toledo rechazó opinar sobre el asunto y argumentó que se trataba de una orden religiosa, la de los dominicos, “con sus propias reglas”.
Aunque no están claras las verdaderas circunstancias por las que ocurrió la expulsión de la religiosa, algunas personas han asegurado que la jerarquía eclesiástica estaba descontenta con una religiosa que cada vez adquiría mayor notoriedad pública en los medios de comunicación y en internet y a la vez había realizado votos de clausura.
Sor internet, en entrevista a la Cadena SER dijo que “la red tiene cosas buenísimas y, si eres una persona limpia, que buscas un contenido para tu trabajo, un esparcimiento, te puedes encontrar con Dios”.