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El estadio Maracaná, templo del fútbol brasileño en Rio de Janeiro y que este año cumplió 60 años, inició este lunes un receso de tres años para trabajos de remodelación y reabrirá sus puertas en 2013, de cara a la Copa de Confederaciones de ese año y el Mundial de 2014.
El estadio recibió su último partido antes del cierre el domingo, con el empate 0-0 entre Flamengo y Santos por la decimonovena fecha del Campeonato Brasileño. El placar electrónico anunció el cierre durante el encuentro con un "Ya vuelvo".
Las obras de remodelación ya se habían iniciado hace un tiempo pero desde fines de agosto comenzó el levantamiento del anillo inferior y la retiro de unas 25.000 butacas.
De cumplirse el cronograma establecido por las autoridades de la ciudad, las obras tendrían que terminar en diciembre de 2012 y la reapertura sería en 2013.
El costo de las obras de remodelación del Maracaná -hoy con capacidad para 88.000 aficionados y que sería llevada a 83.000- se estima en unos 400 millones de dólares.
Si bien se han registrado evidentes atrasos en los trabajos el gobierno de Rio garantiza que concluirá los trabajos a tiempo.
Este viernes se esperaba que el estadio fuera visitado por el Secretario General de la FIFA, Jerome Valcke, que llega a Brasil el martes para supervisar la marcha de los trabajos de algunas sedes para el Mundial de 2014.