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Egipto sigue bajo llamas. A pesar de los esfuerzos del presidente Hosni Mubarak para demostrar aires de cambio en el interior de su régimen con la intención de calmar los bríos revolucionarios de la población, por sexto día consecutivo los egipcios volvieron a colmar las calles de las principales ciudades egipcias para exigir la salida del mandatario.
No obstante la voluntad popular, Mubarak no da señales de querer dejar el poder. Así pues, desde muy temprano se reunió en el Centro de Operaciones de las Fuerzas Armadas con su nuevo vicepresidente, Omar Suleiman, y la cúpula militar con el fin de revisar la situación de seguridad en el país y tomar medidas. En la tarde, el ejército envió 100 tanques a la plaza Tahrir de El Cairo, epicentro de las protestas en los últimos días, para reforzar la seguridad ante la llegada masiva de nuevos manifestantes, mientras dos aviones de caza sobrevolaban el cielo cairota, por primera vez desde el inicio las protestas.
Paralelamente a la maniobra oficial, los partidos opositores se encontraban reunidos. Del encuentro salió la Coalición Nacional por el Cambio —un comité integrado por 10 personas y encabezado por el Premio Nobel de Paz Mohamed El Baradei —quien tendrá la obligación de conciliar una salida a la crisis con el ejército y la creación de un gobierno de unidad nacional que permita la transición, tal y como ocurrió en Túnez.
Este es el primer paso que dan los grupos de la oposición para establecer puentes de comunicación con los militares, que desde las últimas horas están ocupando altos puestos del Estado y hasta el momento han sido el pilar que ha logrado mantener en el poder a Mubarak.
Horas después, El Baradei se dirigió a la Plaza Tahrir, donde 20.000 manifestantes esperaban expectantes su arribo. “Ustedes han recuperado sus derechos y lo que hemos empezado no tiene vuelta atrás. Tenemos sólo una exigencia: el fin del régimen y el comienzo de una nueva era, un nuevo Egipto. Me inclino hacia el pueblo egipcio con respeto. Les pido paciencia, el cambio vendrá en los próximos días”, aseguró el ex director del Organismo Internacional de Energía Atómica, al tiempo que instó a Mubarak a dar un paso al costado: “Nuestro país se está desmoronando (…) Mubarak debe irse”.
Para la analista Maha Azzam, investigadora asociada del Programa de Oriente Medio y África del Norte del Comité de expertos inglés Chatham House, la cuestión ya no es si Mubarak saldrá del poder, sino cuándo: “Es evidente que él tendrá que salir del poder. Los manifestantes sólo van a aceptar el cambio de régimen y no arreglos cosméticos como lo ha venido haciendo”. Y agregó que el acuerdo al que llegaron las distintas facciones de la oposición “busca unas elecciones libres y justas, en donde se incluyan todos los matices de la orientación política”.
En tanto, el gobierno de Estados Unidos rompió su silencio y tras una semana de tímido apoyo al gobierno de Mubarak, le exigió al régimen “una transición ordenada y un plan bien pensado que traiga un gobierno democrático y participativo”, según palabras de la secretaria de Estado, Hillary Clinton. El pedido estadounidense tuvo eco en las principales potencias europeas. Por intermedio de un comunicado, Nicolás Sarkozy, presidente de Francia, Ángela Merkel, canciller alemana, y David Cameron, primer ministro británico, instaron al gobierno a comenzar un “proceso de cambio”.
Reina la incertidumbre
Durante la jornada de ayer, y a pesar de la fuerte presencia militar en todo el país, el panorama siguió siendo el mismo. A pesar de que la prolongación del toque de queda, las manifestaciones, los actos de vandalismo y la inestabilidad en El Cairo, Alejandría y Suez siguieron en el orden del día. Ya son más de cien los muertos y los heridos se cuentan por miles.
Además, al caos que se vive en el país se sumó un nuevo ingrediente: en la madrugada del domingo miles de presos, entre los que se encontraban 34 miembros de la Hermandad Musulmana, se fugaron de la cárcel de Wadi Natroun, cerca de El Cairo, después de un motín en el que los prisioneros se apoderaron de las armas de los guardianes. El hecho se repitió en otras tres prisiones.
Por otro lado, en otra medida de corte represor, el gobierno Mubarak ordenó la suspensión de la difusión de los programas de la cadena de televisión Al Jazeera, el cierre de sus oficinas y la revocación de los permisos oficiales de los corresponsales.
Teniendo en cuenta la incertidumbre que se respira, ya son varios los países que han empezado a organizar la repatriación de sus connacionales e incluso de parte de sus delegaciones diplomáticas. En ese sentido, Estados Unidos e Israel autorizaron la “salida voluntaria” de los empleados de su embajada en caso de emergencia; mientras Grecia y Turquía enviaron aviones oficiales para evacuar a su población del país.
Las próximas horas serán críticas para el gobierno Mubarak. Su futuro y el de Egipto están en manos del ejército que deberá decidir si continúa apoyando al régimen o si cambia de bando y apoya a la sociedad. De momento, el “faraón” no ha querido salirles al paso a las declaraciones de El Baradei y a los pedidos internacionales. Su administración se ha limitado a hacer dos anuncios: la prolongación del toque de queda, que a partir de mañana comenzará a regir a las 3 de la tarde, y la vuelta de la Policía a las calles egipcias luego de tres días de ausencia.
En Túnez, vuelve líder islámico
A dos semanas de haber sido derrocado el presidente tunecino Ben Alí, el histórico líder islámico tunecino Rachid Gannuchi regresó a Túnez después de vivir 22 años en el exilio, donde varios miles de seguidores lo recibieron al grito de “el pueblo es musulmán y el pueblo no se rinde”.
De momento, esta es la señal más clara de cambio desde el derrocamiento del presidente tunecino Ben Alí. Un día antes de su regreso, Gannuchi había asegurado que su rol “será participar en el cumplimiento de los objetivos de esta revolución pacífica: ampliar el sistema democrático, la justicia social y poner un límite contra la discriminación sobre grupos vetados”.
Las claves del conflicto en Egipto
Hosni Mubarak
Militar de 82 años. Llegó al poder en 1981 y gobierna el país desde entonces, amparado por un estado de emergencia que le permite legislar para su beneficio. Los escándalos de corrupción de su familia, la negativa a hacer reformas, la intención de dejar a su hijo, Gamal, en la Presidencia, la pobreza y el desempleo cavaron su tumba política. Hoy el país pide su renuncia.
Los militares
El régimen establecido en Egipto es una dictadura militar. No sólo Mubarak lo es, también la oligarquía que se reparte el poder. El Ejército recibe una cuantiosa ayuda militar de EE.UU., con el que tiene relaciones muy sólidas. Analistas dicen que si los militares se retiran a los cuarteles y permiten que el régimen se desmorone, estarán entregándoles el poder a los Hermanos Musulmanes.
Hermanos Musulmanes
Es el principal grupo de oposición de Egipto. Pioneros del islamismo político en el mundo árabe, su objetivo es implantar un estado islámico basado en la sharia (ley islámica) y el rechazo a la influencia de EE.UU. Tienen un amplio apoyo social. Si llegan al poder, Israel quedaría peligrosamente aislado y Washington perdería su gran aliado en la región. Por eso el temor de que caiga el régimen de Mubarak.
Mohamed El Baradei
Premio Nobel de Paz y exjefe del Organismo Internacional de Energía Atómica, es el nuevo líder del a oposición en Egipto. Es un hombre muy respetado, aunque no es un político con una amplia base de apoyo.
Estados Unidos
Se juega mucho en Egipto. No quiere perder su influencia sobre un aliado esencial en el mundo árabe, sin cuyo papel moderador podría venirse abajo la estrategia para mantener la precaria estabilidad en Oriente Medio. Según cables de Wikileaks, Washington conocía el entorno corrupto de Mubarak, pero prefirió respaldar al dictador.
Reacciones
Ángela Merkel, David Cameron y Nicolás Sarkozy
Primeros ministros de Alemania e Inglaterra y presidente de Francia, respectivamente
“Pedimos al presidente Mubarak que comience un proceso que debería verse reflejado en un gobierno de amplia base y en elecciones libres y limpias”.
Hillary Clinton
Secretaria de Estado de EE.UU.
“Deseamos ver una transición ordenada. Demandamos insistentemente al gobierno de Mubarak, que está aún en el poder (…), que haga lo que sea necesario para facilitarla”.
Benjamín Netanyahu
Primer ministro de Israel
“Seguimos con gran atención lo que sucede (en Egipto) (…) Nuestros esfuerzos están dedicados a preservar la estabilidad y la seguridad en la región”.
Ban Ki-moon
Secretario general de la ONU
“Debemos escuchar más atentamente la voz del pueblo, sus aspiraciones, sus dificultades y sus esperanzas en un futuro mejor”.