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Desde el 8 de junio, cuando el expresidente de Sudáfrica Nelson Mandela ingresó al hospital, su estado de salud ha sido motivo de varias versiones. Antes de esta fecha, el líder del Apartheid ya había ingresado en tres oportunidades a cuidados intensivos por problemas respiratorios, por lo que su diagnóstico desde que comenzó este año era «delicado».
Durante semanas los rumores han sido continuos: que los médicos esperaban la decisión de su familia para desconectarlo, que su estado era «delicado pero estable», que estaba en una situación muy crítica, etc. Hoy, su estado continúa siendo un misterio. El presidente sudafricano, Jacob Zuma, afirmó que «el presidente reacciona al tratamiento», luego de hacer una larga visita al hospital. «Estamos animados porque ‘Madiba’ reaccióna al tratamiento».
El presidente sudafricano formuló un llamado para que sus compatriotas sigan «enviando esta verdadera lluvia de amor, que le da fortaleza a él y a sus familiares». Poco antes, el rey Buyelekhaya Dalindyebo, de la etnia thembu, había visitado a Mandela y al salir del hospital dijo que el líder estaba consciente y lo reconoció. «Está bien», indicó el rey (gran jefe tradicional) Dalindyebo. «No habla pero me ha reconocido y ha hecho unos gestos de reconocimiento, como mover los ojos», añadió. «Cada vez que hablaba, asentía con la cabeza», dijo Dalindyebo, quien es también el sobrino del expresidente sudafricano.
Por su parte, Ndaba Mandela, uno de sus nietos, digo que «Mandela responde cuando le hablan» e hizo un llamado para «celebrar la vida» de su abuelo con motivo de su cumpleaños. «Está más vivo que nunca», dijo Ndaba, quien pidió dejar a un lado la «tristeza» para «festejar» que ‘Madiba’ «sigue estando con nosotros», informó hoy el diario sudafricano The Star.
Mientras tanto, el presidente de Sudáfrica, Jacob Zuma, agradeció en la nota oficial de hoy el «apoyo y las oraciones» por Madiba. «Muchos grupos e individuos se han congregado (delante del hospital) con dignidad, respetando la privacidad de Madiba, de otros pacientes, de sus familias y del personal del hospital», señaló Zuma en el texto.
«Apreciamos también los servicios religiosos en todo el país. Damos las gracias también a la comunidad internacional por sus continuos mensajes de apoyo a Madiba y a su familia», agregó el jefe del Estado.
El gobierno ha sido acusado de ocultar información sobre el tema. Según John Carlin, amigo de Mandela y quien ha escrito dos libros sobre el líder sudafricano, «los medios andan desesperados por saber cómo está realmente Mandela, que tiene 94 años. Es un ícono cuya muerte no dejará indiferente a nadie y atraerá a jefes de Estado de todo el planeta. La movilización mediática será enorme. Pero el Gobierno insiste en evadir preguntas de los periodistas o, directamente, en esconderles la verdad. Con lo cual los periodistas mejor conectados hablan con fuentes más o menos cercanas a Mandela, y entre los comentarios off the record de estas, la información que los periodistas comparten y las deliberadamente ambiguas o vagas declaraciones oficiales se genera un confuso torrente de rumores en el cual, se supone, algunos datos verídicos sí hay, aunque no se sepan cuáles son».
Según un documento judicial del 26 de junio, Mandela se encontraba en esa fecha «en un estado vegetativo» y su familia, siguiendo los consejos médicos, contempló la posibilidad de desconectarle de los aparatos que le mantienen con vida. Ese mismo día, el presidente Jacob Zuma decidió anular una visita al extranjero, lo que hizo temer lo peor a los sudafricanos. Sin embargo, su estado parece haber mejorado desde entonces. La presidencia aseguró el miércoles que no estaba «en un estado vegetativo». Un viejo amigo de Mandela y camarada de la lucha contra el apartheid Denis Goldberg, que los visitó el lunes en el hospital, lo encontró «consciente».
Los médicos excluyeron la opción de desenchufar los aparatos mientras no haya un «fallo real de sus órganos», precisó Goldberg a la AFP. El documento judicial del 26 de junio fue transmitido a un tribunal en el marco de un juicio familiar. Quince miembros de la familia del primer presidente negro de Sudáfrica recurrieron a la justicia la semana pasada para enfrentarse al mayor de los nietos del expresidente, Mandla, por haber desplazado tres sepulturas familiares.
Pero la pregunta que se hace Carlin «¿por qué el gobierno de Zuma engaña a los medios y al público en general?» Y él mismo responde: «Porque es su naturaleza. Zuma fue jefe de los servicios de inteligencia del CNA en el exilio y aprendió su oficio de espías soviéticos. Su ámbito natural es el de las mentiras y las medias verdades. La información es poder. Hay que guardarla toda o administrarla en pequeñas —y engañosas— dosis. Maharaj, otro alto exagente de inteligencia, tampoco reprime sus viejos hábitos. No se siente cómodo el Gobierno de Zuma con una prensa abierta y libre: los medios son el enemigo».