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El secretario de Transportes del Gobierno del Estado de Sao Paulo, Mauro Arce, aseguró que esa ciudad no quedará fuera del Mundial de 2014 en Brasil, pese al veto de la FIFA al estadio paulistano de Morumbí, y que se hallará una "solución".
"Se le dará un solución. Tengo certeza de que eso va a ocurrir", afirmó Arce, después de intervenir en la Tribuna Iberoamericana, un foro que organizan la Casa de América de Madrid y la Agencia EFE y que, desde 2006, convoca a los actores políticos más importantes de la actualidad de Iberoamérica.
Tras pronunciar una conferencia sobre las infraestructuras de Sao Paulo en ese foro, el secretario subrayó, en declaraciones a Efe, que resulta "casi imposible celebrar una Copa del Mundo en Brasil y no tener partidos en Sao Paulo, que es la ciudad que concentra más población y tiene población de diversas nacionalidades".
"Seguramente, habrá una solución", insistió el titular paulistano de Transportes, quien señaló que "una posibilidad" podría ser "construir un nuevo estadio", si bien no aclaró de dónde provendría la financiación de ese campo.
La pasada semana, la Confederación Brasileña de Fútbol (CBF) anunció que el estadio Cícero Pompeu de Toledo, conocido como Morumbí por estar ubicado en el elegante barrio del mismo nombre, no convence a la FIFA porque las autoridades municipales no han presentado garantías financieras para las obras de reforma.
El propio presidente brasileño, Luis Inácio Lula da Silva, criticó la semana pasada a la FIFA y tildó su decisión de "extraña".
El secretario de Transportes admitió que el estadio de Morumbí, propiedad del club Sao Paulo y elegido en un principio como sede mundialista, "fue construido en los años cincuenta" y precisa "reformas muy grandes".
Arce recordó que, igual que se demolió el viejo y emblemático estadio londinense de Wembley para edificar uno nuevo, "tal vez sería más fácil construir uno nuevo (en Sao Paulo), porque hay mucho espacio. Es quizás una idea, pero nadie pensó en eso hasta ahora".
En su opinión, Sao Paulo -que es la metrópoli más grande de Brasil, además de su corazón financiero e industrial- debería acoger, más que al equipo nacional, a "selecciones extranjeras", ya que la ciudad "fue construida por descendientes de tantos países".
"Se habla mucho de la apertura del Mundial en Sao Paulo -explicó-, pero yo veo más a Sao Paulo acogiendo selecciones que cuentan con un número grande de inmigrantes que vinieron a Sao Paulo y son descendientes de esos países".
"Por ejemplo -prosiguió-, la selección de Italia jugando en Sao Paulo se va a sentir como si estuviera en Roma. Y así la selección japonesa, la española, la alemana…"
El estadio Morumbí tiene capacidad para 68.000 aficionados y estaba destinado a recibir inversiones por valor de 135 millones de dólares para reformar sus estructuras.
La FIFA proclamó en octubre de 2007 a Brasil, que ha ganado cinco veces la Copa del Mundo, como sede del Mundial de 2014.
El país de la samba ya albergó en 1950 el campeonato, que perdió en la final al ser derrotado (1-2) por Uruguay en el estadio Maracaná.