
Aunque el rosa, el verde y el plata abanderan la paleta cromática del verano, tonos como el blanco, amarillo, azul bebe, verde agua, rojo, naranja, mostaza o, azul imprimen carácter y dulzura a los nuevos diseños.
Las rayas arrasan, bien sean horizontales o verticales, en estilos tan dispares como el romántico, grunge o étnico. A su lado, se hacen hueco los estampados de flores y los prints tropicales y salvajes.
La estética del lejano Oeste americano sigue presente una temporada más. Los diseñadores insisten en proponer flecos y coloristas bordados.
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Lucir los hombros al descubierto nunca fue tan sexy. Se imponen los vestidos desnudos de pecho hacia arriba, los top con sisas pronunciadas y camisas con escotes asimétricos y amplios que con el movimiento descubren el hombro. También están de moda las prendas relajadas, los patrones de corte safari, las chaquetas de estilo militar o el denim enriquecido.
No pasan por alto las prendas que recrean los patrones del camisón y del pijama, el nuevo slip dress, prendas que salen de la cama y se instalan en la calle.
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Después de una tímida aparición la temporada pasada, ahora despliegan toda sensualidad en diferentes texturas y colores, prendas que conviven con otras de corte lencero como los bodys, el culotte o el corsé.
Sofisticada, femenina y versátil llega la blusa con lazada al cuello, una moda muy popular en la década de los ochenta, que ahora se reinventa con un porte aristocrático de la mano de Gucci.
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Peto, Slip Dress y Bomber, un trio potente
El peto regresa como un todoterreno que se luce, tanto día, como de noche. Alejado del patrón infantil, esta temporada el peto se presenta como una prenda madura y atractiva. Isabel Marant trabaja la prenda hasta convertirla en un mono de trabajo transgresor y juvenil.
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La chaqueta del esmoquin se convierte en un mini vestido, una propuesta atrevida y superfemenina que brinda la oportunidad de lucir pierna y sandalia. Emporio Armani, Versace, Lanvin, Loewe o Thierry Mugler son algunos de los diseñadores que convierten la chaqueta en el nuevo uniforme del verano.
Cruzadas o con un solo botón, con raya diplomática o lisas, con la solapa ancha o estrecha, son muchas las versiones que se presentan de esta prenda de origen masculino que ahora muestra su cara más sofisticada.
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El vestido y top lencero será el básico de la temporada. El patrón slip dress, que adoraban las supermodelos de la década de los 90, vuelve a poner un punto íntimo a las prendas de la temporada.
Tejidos ligeros como seda, satén o piel de ángel, cortados al bies y finos tirantes componen el mapa de esta prenda que en ocasiones se adorna con blondas de encaje.
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¿Cómo llevarlo? con mucha naturalidad, pocos accesorios y maquillaje muy natural, de efecto cara lavada.
Por último, la bomber en versión de lujo y despojada de su aura deportiva se hace un hueco en el armario femenino para abrigar las noches más frías del verano.
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De satén, cuajadas de pedrería o bordadas las presentan Chanel, Elie Saab o Etro, quienes las combinan con vestidos y zapatos de tacón.
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