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Toque de queda para tontos

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El 23 de septiembre, el periódico El Espectador publicó la noticia “Bucaramanga tendrá toque de queda para los hombres”, informando que a partir del 9 de octubre sólo podrán salir de fiesta las mujeres de la ciudad.

¿Y si también dejamos en la casa a los tontos?

El presidente ejecutivo de la Cámara de Comercio de Bucaramanga señala que la campaña es de carácter simbólico y espera que los hombres acepten el reto. Además, el hombre que sea sorprendido en la calle deberá llevar un salvoconducto y demostrar por qué no está en casa. Hagamos lo mismo con los tontos en Colombia. Algo así como que a partir de este mismo día todos los tontos que sean incapaces de hacer la fila adecuadamente, que sean imprudentes para manejar, todos aquellos que arrojen la basura en la calle y zonas verdes, o los desagradables que no saben decir “por favor”, “con permiso”, “gracias” y te llevan por la mitad en el andén, o los cerdos que maltratan a las mujeres, todos esos y los que entren en este grupo, por favor, que se abstengan de salir a circular en nuestras calles, que acepten el reto. De sorprendérseles, entonces deberán, como los hombres de Bucaramanga, llevar un salvoconducto que podría ser el librito del manual de Carreño, demostrar que han aprendido a ser mejores ciudadanos o decir las razones por las cuales no están en casa, y el ser tonto no será excusa. ¡Ah! Y no por ser mes de Halloween se aceptará a lobos con disfraces de abuelita.

Israel David Martínez Parra.
Bogotá.

Educación ciudadana

¿Desvían los periodistas el análisis del caos ciudadano en Bogotá y en el país? Sí. El buen uso de los servicios públicos, como el transporte masivo, no depende de si las tarjetas son rosadas, verdes o amarillas o si es una o sin son dos, o si las puertas funcionan bien o si hay bastante policía. El orden y el buen uso dependen de la educación y el buen comportamiento de los ciudadanos.

No sólo en Bogotá sino en todas las ciudades capitales e intermedias del país, en las que fácilmente se observa un gran auge de la cultura mafiosa y tramposa, y eso no se corrige sino con fuertes campañas de educación cívica. La campaña del “Soy Capaz” podría convertirse en medio de civilización y educación de masas de abajo y de masas de arriba, porque arriba sí que hace falta educación, cortesía, lealtad y caballerosidad.


María Cristina Quiroga. Cali.
Envíe sus cartas a lector@elespectador.com.

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