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En 1970, un bebé tenía una expectativa de vida de 59 años. Hoy, en promedio, un recién nacido puede llegar a vivir 70 años. Hace cuatro décadas, la instrucción de un adolescente eran menos de cuatro años de escuela. En 2010 esa cantidad se ha duplicado en los países en desarrollo y casi triplicado en los más desarrollados. El ingreso per cápita, desde 1970, ha crecido año tras año entre un 1,5%, y 2,3%.
Longevidad, educación básica y el ingreso mínimo necesario son los tres indicadores que desde hace 20 años utiliza la Organización de Naciones Unidas para configurar el índice de desarrollo humano más consultado y con mayor credibilidad.
“En pocas palabras”, concluyeron los realizadores del informe 2010 presentado este jueves, “puede decirse que el mundo hoy es un lugar mucho mejor que en 1990, o que en 1970. Desde entonces, la población del planeta ha experimentado considerables avances en los aspectos mas importantes de su vida”.
La lista de países con mayor Índice de Desarrollo Humano la encabeza Noruega, seguida de Australia y Nueva Zelanda. El Congo y Zimbabue son los últimos en el escalafón y unos de los pocos que han empeorado con respecto a 1970. Se destacaron 10 países que, en opinión de los expertos, en poco tiempo han logrado dar un gran salto social. China, Indonesia, Corea del Sur, Nepal y Omán son algunos de ellos. En todos, la combinación de políticas educativas con ambiciosos programas de salud pública dio frutos.
En América Latina, el país con mejores indicadores es Chile. Colombia figura en la posición 79, en el grupo de Desarrollo Humano Alto, entre las 169 naciones que este año fueron objeto de evaluación.
El informe, presentado por el secretario general de la ONU, Ban Ki-Moon; la administradora del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), Helen Clark, y el premio Nobel de Economía Amartya Sen, tuvo una novedad y fue que se complementó con una medición de la desigualdad en general y la desigualdad de género.
Esa es justamente una de las mayores debilidades de la región latinoamericana, donde las desigualdades sociales, pese a los avances logrados en los otros indicadores, siguen constituyendo un freno al desarrollo social. “Las políticas para aumentar la equidad pueden hacer mucho para estimular el desarrollo humano de por sí. No es sólo que mejorar la igualdad sea bueno para el crecimiento, sino que tiene efectos directos sobre el desarrollo humano”, dijo el director del equipo de investigación del PNUD, Francisco Rodríguez.