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¿Se derrite el Polo?

Efectos políticos del escándalo de la contratación en Bogotá.

21 de octubre de 2010 – 10:00 p. m.

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A un año de elecciones regionales, el perdedor con la tormenta política es el partido del alcalde Samuel Moreno. Para Gustavo Petro es imperativo que el partido expulse al Alcalde y a su hermano, senador Iván Moreno.

En la medida en que crece el escándalo de la contratación en Bogotá, los diversos sectores políticos comenzaron a tomar distancia del gobierno local. El primero en hacerlo fue el Partido de la U, en cabeza del senador Juan Lozano, quien invitó a emprender una férrea oposición al alcalde Samuel Moreno en el cabildo capitalino. Este jueves el congresista pasó directamente a los hechos y se reunió con doce de los trece concejales de Bogotá para definir su salida inmediata de la coalición local.

De manera simultánea, el jefe del Partido Liberal, Rafael Pardo, salió a los medios de comunicación a aclarar que “el liberalismo no está en el gobierno de Samuel Moreno, no lo ha estado, no va a estar” y que, por lo tanto, su colectividad no tiene responsabilidad en el gobierno de Bogotá. Y agregó: “Si él ha querido nombrar personas de filiación liberal es por decisión personal, pero no compromete al partido ni a la Dirección Nacional”.

Y mientras la clase política se aparta del Alcalde, a escasas semanas de comenzar la campaña para la elección de alcaldes, gobernadores y concejales, el Polo Democrático quedó abocado a un cisma irremediable. Petro pidió públicamente a su partido expulsar a los hermanos Moreno Rojas como única solución para aliviar la situación de la colectividad. Pero el senador Iván Moreno ya anunció que demandará por injuria y calumnia a Petro.

En medio del contrapunteo de acusaciones y denuncias, los analistas coinciden en que el gran perdedor en este escándalo no es otro que el Polo Democrático, ya de por sí atomizado en sus distintas corrientes de opinión. Lo define en estos términos el ex alcalde Jaime Castro: “Lo que está ocurriendo va a tener consecuencias electorales y el Polo verá comprometidas sus opciones”.

Pero lo más grave para esta colectividad, que en el gobierno Uribe representó la oposición, es que una colectividad que siempre se mostraba ajena a las prácticas corruptas y endilgaba a otros este tipo de situaciones, ahora está en el ojo del huracán por las mismas presunciones. Según el ex alcalde Castro, “si se comprueban las denuncias de los Nule o los señalamientos de Petro, el Polo quedaría al mismo nivel   que las organizaciones políticas a las cuales siempre ha acusado o, de pronto, peor que ellas”.

En criterio del concejal Carlos Vicente de Roux, “el temor es que el problema le quede grande al Polo o que no lo maneje como toca, es decir, mirando la realidad cara a cara, tratando de establecer con mucha entereza la verdad de los hechos y tomando decisiones políticas a la medida de los hechos reales”. Y añadió: “Si el partido maneja esto como se debe, saldrá fortalecido. La primera medida debe ser suspender temporalmente al Alcalde y al senador Moreno”.

El futuro inmediato del Polo es incierto. Ni siquiera la presidenta de la colectividad Clara López tiene una visión conciliadora: “Hay que preguntarle al doctor Petro cuáles son sus verdaderas intenciones, porque cuando uno golpea tanto la organización de la cual dice ser parte, debe tener alguna razón profunda. Él no comparte las decisiones del Comité Ejecutivo Nacional, desconoce y actúa en contravía de manera pública”.

El senador Jorge Robledo no se quedó atrás: “Sin duda lo que hace Petro daña enormemente al Polo. Tengo la impresión de que Petro quiere destruir al partido. Él está adentro de la colectividad porque su único propósito es hacerle daño. Cuando él calcule que le ha hecho todo el daño que puede hacerle, se va para otro partido. No me sorprende”.

Y como siempre hay perdedores y ganadores, en el río revuelto del escándalo en Bogotá ya hay quienes señalan a los que van a sacar ventaja. Unos dicen que será el santismo, marcando distancia del gobierno Uribe y sacándole los trapos sucios al Polo. El concejal De Roux, lo dice de frente: “el santismo, sin el Partido de la U, podría ser la fuerza beneficiada de todo el escándalo”. Aunque también hay quienes miran hacia los verdes, que podrían pescar en este momento y sacar ventaja en la próxima cita en las urnas.

Amanecerá y veremos, pero, por ahora, mientras el escándalo crece, las colectividades políticas empiezan a hacer sus propias cuentas. Esta vez el agua sucia le cae a la familia Moreno, y por extensión a la Alcaldía de Bogotá y el Polo Democrático. A un año de las elecciones para nuevo alcalde de Bogotá, ¿podrá superar esta hora crítica? Con ‘cacerolazo’ en camino, obras inconclusas, terrible situación de movilidad y los Nule soltando la lengua, a los viudos de poder en la capital les llegó el momento esperado.

 

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