Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
/
Aunque hoy domingo el panorama ya parece claro, los hechos se comenzaron a precipitar cuando el viernes el ministro de Minería, Laurence Golborne, amaneció optimista y así lo propagó cantando por Twitter: “¡Buen día! Como dice Serrat: ‘hoy puede ser un gran día, plantéatelo así. Aprovecharlo o que pase de largo depende en parte de ti’…”.
El político mejor calificado de Chile por el público, según una última encuesta, ya no pudo refrenar su esperanza de que la mundialmente famosa Schramm T-130, del llamado Plan B, rompiera al caer la tarde del sábado el techo del taller de la mina San José, 624 metros bajo la superficie. Pero el ‘Gran Día’, el de la salida de los mineros por alguna de las cápsulas fabricadas ex profeso para el rescate, podría ser en las próximas 48 horas (en el mejor de los escenarios) o el viernes 15 (en el peor).
El ministro de Salud, Jorge Mañalich, también en el terreno desde el jueves, como su colega de Minas, preguntado sobre si el martes 12 sería el ‘Día D’, sostuvo: “Sí, el martes”. Y Golborne, por Twitter: “El rompimiento no significa que comience el rescate: 3 o 4 días es el escenario más corto”. Mañalich entonces reculó: “Estamos preparados si ocurre el martes 12, o el 13, o 14, no lo sabemos…”. Y si de futurología se trata, el Tarot me dijo que el jueves 14 por la madrugada empezarían a salir los mineros. ¿Será que sí?
Según Mañalich, los últimos tramos son de trabajo más lento, “porque la última parte, que probablemente va a ser en roca viva, no encamisada, necesita ser bien pulida”. Con ello se puede inferir que la decisión de hacer un encamisado parcial del agujero de 26 pulgadas de diámetro, lo que requiere menos tiempo, habría sido tomada.
Ya está lista tanto la cápsula “Fénix”, diseñada en Chile y fabricada por la empresa Astilleros de la Armada (Asmar), o la alternativa “Cóndor 33”, fabricada por la empresa Geotec, operadora de la T-130. La “Cóndor 33” es multipropósito y diseñada para izar a cada uno de los mineros a través de una perforación sin tuberías, gracias a un sistema especial de ruedas. Según un escaneo previo, los primeros 100 metros requieren entubado, porque es una zona de grietas y desprendimientos de rocas. Luego vienen 200 metros de rocas en mejores condiciones y, después, roca dura.
Respecto del rumor que el gobierno habría hecho firmar a los 33 mineros un compromiso sobre qué decir y qué no decir, Golborne, también por Twitter, desmintió: “No hay ningún documento firmado por los mineros ni es una materia donde el gobierno tenga injerencia”. Mientras el ciberespacio, y sobre todo el Twitter, se ha transformado en la estrella del intercambio de información sobre los preparativos del rescate, el Campamento Esperanza, este pequeño punto en el desierto de Atacama, un pardo arenal que parece no tener límites, se está transmutando este fin de semana en una aldea sobrepoblada y políglota.
Hay más de 200 enviados especiales provenientes de Estados Unidos, Europa, Japón y Medio y Lejano Oriente. Esta fauna de la que formamos parte ha transformado esta agobiante geografía lunar, calurosa en el día y gélida por la noche, en una parafernalia de cables y parabólicas, casas rodantes, cámaras, micrófonos, teléfonos satelitales, tiendas de campaña, inodoros químicos y contenedores, y se hace difícil encontrar a los familiares de los mineros.
Ya no queda un centímetro plano para casamatas, tiendas de campaña ni todoterrenos. Hay que rebuscarse un espacio cómodo en sectores inclinados y rocosos. Imagino el escenario del rodaje de una nueva película de Steven Spielberg, quizás Indiana Jones y los 33. O del impactante District 9 (Sector 9), el filme neozelandés de Neill Blomkamp.
La prensa planetaria ha brincado desde la sublevación policiaca contra Rafael Correa en Quito, a este agujero de 26 pulgadas de diámetro y ya (si no hubo obstáculos inesperados) de 624 metros de profundidad, puerta de la vida de los 33 mineros que el pasado martes 5 completaron dos meses sepultados vivos.
Llevo un talismán en mi mochila: una colección de 14 cuentos cortos de Hemingway, Winner Take Nothing (El vencedor no gana nada), de 1933, pero en versión alemana de 1967: Der Sieger geht leer aus. Una joyita usada que compré mientras sudaba de un lado a otro por los vericuetos de Santiago en los aprestos del viaje. Como es amuleto, no importa que no sepa alemán. A estas alturas, aviones, hotelería y carros están agotados en cientos de kilómetros a la redonda. Un Lan trasladó un cargamento de reporteros colombianos. Algunos enviados de medios internacionales y algunos nacionales subiremos a una plataforma para poder ver desde una distancia cómoda cuando emerja el primer minero rescatado. Será como estar presenciando a Neil Armstrong descender del módulo lunar ‘Águila’ en el Mar de la Tranquilidad el 20 de julio de 1969, pero a la inversa.
Aquí, un minero todavía incógnito, al menos para la prensa, ascenderá desde el fondo de la tierra en la cápsula “Fénix”. No es una metáfora antojadiza. La Nasa ha estado asesorando la supervivencia a 700 metros de profundidad, con calores cercanos a los 40º Celsius y humedad del 80%. Para ello visten camisetas y shorts deportivos, así como calzado, diseñados con telas especiales. Consumen 2.200 calorías diarias, beben 3 litros de agua, portan sensores de frecuencia cardíaca y un largo etcétera. Terranautas. Una inigualable experiencia para colonizar inhóspitos planetas. En la plataforma de observación los miraremos pasar entre un hervidero de codazos, flashes, improperios y palabras de buena crianza.
Ya están listos 17 rescatistas especializados, equipos de salud y helicópteros. El día de la salida bajarán dos y subirán prioritariamente a “los hábiles, los débiles y los fuertes”. Cuando vayan emergiendo tal vez alguno haga la ‘V’ de la victoria, pero no habrá contacto inmediato. Les pondrán unas gafas negras muy especiales (cada una vale US$400) y los meterán en unas casetas de aclimatación durante alrededor de una hora, ya que han estado más de dos meses sólo con luz artificial.
Tras el rato de aclimatación, durante el cual serán atendidos por un equipo de médicos, psicólogos y paramédicos especialmente entrenados —y seguramente saludados por el presidente Sebastián Piñera—, cada uno tendrá “un período breve” para encontrarse con su esposa, hijos y familiares; luego otro momento para un “punto de prensa” y, en seguida, un helicóptero Bell 412 de la Fuerza Aérea de Chile (FACH) lo trasladará en 13 minutos al Regimiento de Copiapó, recinto militar desde donde en cuatro minutos una ambulancia lo llevará al hospital de esa ciudad, donde ya hay reservado todo un piso y 27 funcionarios sólo para ellos.
Mientras tanto, los familiares de los 33 mineros enterrados en las entrañas de la madre tierra se mantienen al pie de la mina. No dejan que el sueño o el cansancio los venza. Combaten el frío y la ansiedad con tragos de mate, una vigilia de canciones, rosarios y fogatas. Los 33 héroes que esperan en las entrañas de la montaña también sufren cuadros de ansiedad y les ha aumentado la frecuencia cardíaca ante el inminente rescate. ¡Fuerza mineros!
Técnicas de oratoria
Los mineros, poco acostumbrados a los focos de la fama, están recibiendo instrucciones para lidiar con las preguntas más incisivas que les harán los periodistas. A ello se dedica durante una hora al día Alejandro Pino, periodista y miembro de la Asociación Chilena de Seguridad. “Les dije que no miren al periodista como un enemigo, como una persona agresiva”, explica este hombre, que ya envió a los 33 mineros un ejemplar de su libro titulado “Técnicas de oratoria”. “Les dije también que iban a tener cien o doscientos micrófonos de vociferantes periodistas preguntándoles”, explicó Pino. Pero no todos tomaron el curso rápido.
La hora de los 33
El día está cerca. Después de más de dos meses atrapados en el refugio de la mina San José, los 33 mineros están cada vez más próximos a salir.
Esta semana, la luz del día después de la oscuridad enmarcará el momento de su regreso a la que será una nueva normalidad: ya se anuncian viajes a España y a Bolivia con el presidente chileno Sebastián Piñera; contratos con editoriales para hacer libros con sus historias, demandas a los dueños del yacimiento y, en algunos casos, la confrontación de esposas y amantes que se descubrieron la una a la otra.
El rescate en cifras
10 millones de dólares se calcula que cueste el rescate. Hasta el 27 de septiembre se habían gastado US$4 millones.
2.000 personas estarán presentes en el Campamento Esperanza durante el ‘Día D’, según la intendente de Atacama, Ximena Matas.
32 módulos tiene el hospital de campaña previsto para atender de urgencia a los rescatados.
255 policías están a cargo de la seguridad del yacimiento San José.
1.188 ofertas de trabajo han recibido los mineros atrapados. Ninguna de las labores son bajo tierra.