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En muchas de las superproducciones cinematográficas de Estados Unidos, como Matrix, Avatar y La Era de Hielo, han participado las manos, hasta ahora desconocidas, de dos colombianos aficionados a crear mundos animados jugando con la tercera dimensión y los efectos especiales.
Uno de ellos es Felipe Morell, quien se fue de Colombia a los 17 años para vivir en California, el epicentro de la industria del cine estadounidense. Ahí entró al Art Center College of Design, una prestigiosa universidad de artes. Estudió diseño industrial y aunque siempre le interesó la animación, sólo se dedicó a trabajar en ella algunos años después de su grado.
Su recorrido empezó en BMW, donde se desempeñó como diseñador. Luego tuvo la oportunidad de vincularse a estudios como Warner Brothers, Dreamworks, Disney y Blues Sky, una pequeña productora de Nueva York responsable de la creación de La Era de Hielo.
Morell trabajó también con Steven Spielberg en la película El Príncipe de Egipto. Pero la producción que más disfrutó hacer fue El Gigante de Hierro, de Warner Bros. La película no fue muy taquillera, sin embargo, su director, Brad Bird (responsable de la dirección de Ratatouille y Los Increíbles) ha sido uno de sus grandes maestros. “Para mí es el mejor director de animación que existe”.
Cerca a los Ángeles, en la ciudad de San Francisco, se encontraba Edward Quintero, un estadounidense de padres colombianos que estudió en los años 90 en la Academy of Art University. La escogió porque tenía el laboratorio más grande de computadores en todo el país y porque está próxima a Hollywood.
Su interés en el tema comenzó cuando estudiaba su pregrado en artes plásticas en Washington. Un día encontró una revista sobre 3D que tenía en su portada una imagen de Toy Story. “Nunca había visto algo así y fue en ese momento que decidí que quería hacer animación 3D”, recuerda Quintero. Y eso fue justamente lo que hizo.
Su carrera comenzó en la compañía Manex VF, la cual manejó los efectos especiales en la primera película de Matrix y por los cuales ganó un Oscar. Quintero recuerda ese rodaje como uno de su favoritos, ya que la producción se hizo en unos hangares enormes para aviones en donde además podían presenciar el trabajo con los actores.
Luego logró vincularse en la superproducción de la película Avatar. Su trabajo consistía en dibujar escenas y dárselas a un supervisor, quien mostraba la animación a James Cameron. “Lo más interesante era que me lo devolviera con anotaciones y comentarios. Cameron tiene un excelente ojo y estética”.
La próxima semana el destino de estos dos colombianos se unirá en el marco del ACM Siggraph 2010, uno de los festivales de animación más importantes del mundo que se realizará en Corferias, en Bogotá. Junto con ellos estarán 11 invitados extranjeros, además se presentarán tres estudios de animación y cortos con impresionantes efectos especiales.