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El fantasma de Tian’anmen

Columnista invitado EE
24 de septiembre de 2014 – 09:05 p. m.

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Una decisión anunciada a finales de agosto terminó por provocar una aguda crisis entre Hong Kong y la República Popular China.

Se trataría del intento manifiesto de Pekín por ejercer un control directo en el territorio que el gigante asiático recuperó en 1997 y que hasta ese entonces estaba en manos del Reino Unido.

Para algunos críticos de la medida, esta decisión del Partido Comunista constituye un retroceso en la idea de “un país, dos sistemas” que favoreció un margen de flexibilidad en el esquema maoísta y que le permitió dos activos que, entre otros, explican la supervivencia del comunismo chino: la autonomía para algunas regiones de China —a partir de ello se espera la reincorporación total de Taiwán— y la inclusión de la llamada economía social de mercado, por medio de la cual dicho régimen ha obtenido provecho del sistema económico internacional a través de la inversión y del comercio.

Se supone que el gobierno de Pekín había accedido a la convocatoria de elecciones libres para 2017. No obstante, la próxima cabeza del Ejecutivo hongkonés saldría de un grupo de candidatos (no más de tres) seleccionados por un comité ligado al establecimiento chino. Esto provocó la movilización de miles de estudiantes hongkoneses y la reactivación de un colectivo de organizaciones prodemocráticas en Hong Kong conocido como Occupy Central y que apela a la desobediencia civil para la promoción de una democracia con plenas garantías y con autonomía respecto de las autoridades de la República Popular China. El fin de semana, unos 3.000 estudiantes marcharon exigiendo reformas de este corte. En medio de la tensión una universidad de la zona publicó una encuesta en la que se sugiere que aproximadamente el 21% de los habitantes hongkoneses planearía abandonar ese territorio por la incertidumbre política que ronda la autonomía de Hong Kong.

No obstante, el panorama no parece del todo sombrío para las autoridades de Pekín. Al mismo tiempo que se llevaban a cabo las protestas, un grupo de empresarios de Hong Kong visitaba al presidente chino Xi Jinping. A esto se deben sumar sectores en Hong Kong que no temen demostrar su simpatía por China. Vale recordar, no obstante, que tradicionalmente las protestas en Hong Kong han sido pacíficas y en el marco del orden, pero esta vez, por cuenta de la polarización, se teme la aparición de violencia.

La tensa situación es una de las pruebas más complejas que enfrenta el presidente Xi Jinping, pues en el seno del Partido Comunista no se tolera ninguna muestra de debilidad frente a reivindicaciones de este tipo, y el antecedente de Tian’anmen en 1989 así lo confirma. Al mismo tiempo, China se enfrenta a una presión internacional por mostrar avances en el proceso de autonomía de Hong Kong, luego de los compromisos contraídos en al auge de la filosofía “un país, dos sistemas”. Equilibrio difícil de alcanzar y que será definitivo, no sólo en el futuro de Hong Kong, sino en el de Taiwán.

*MAURICIO JARAMILLO JASSIR ** Profesor U. Rosario.

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